Un arma poderosa


“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” (Nelson Mandela).
Con esta frase de Nelson Mandela parte hoy mi reflexión sobre la maravillosa arma que tenemos en nuestras manos y que si enseñamos a utilizar como es debido se convertirá en la más poderosa que pueda existir en el mundo.
Las personas tenemos un inmenso potencial de aprendizaje que vamos llenando durante toda la vida; unas más que otras, unas de forma más rápida y otras más lenta, pero la que deja de aprender, la que se niega a seguir creciendo, está muerta en vida. Y todos conocemos a no pocas personas así.
Aprender es educarse y conocer más. Es conseguir entender mejor la vida y las personas, su entorno y su relación con sus semejantes, la educación humaniza. Gracias a la información y formación en valores se consigue que la humanidad avance y las personas seamos más completas y más felices.
Hay que hacer hincapié en la importancia de fomentar la educación como herramienta para salvar al mundo y generar un futuro próspero, por lo que no puede entenderse jamás como un privilegio de un grupo exclusivo. Y si importante es la educación en sentido individual, como formación de la persona, fundamental es para la convivencia pacífica entre las naciones.
Y aunque nosotros creemos que esto no es pensable, los estudios más recientes nos dicen que hay más de 250 millones de niños-adolescentes y jóvenes que no reciben educación, más de 60 millones, los que directamente no pueden ir a la escuela y casi 175 millones que no son capaces siquiera de leer una frase.
En la actualidad, la enseñanza atraviesa muchísimos obstáculos, que a veces hacen que se pierda la propia esencia de la docencia. El día a día de los profesores está lleno de impedimentos que hacen que no puedan llegar a cumplir sus metas u objetivos. Nadie niega la formación constante y la actualización de sus saberes. Pero tampoco nadie duda de que cada día las exigencias a los docentes son mayores y no sólo en su formación, sino en su actuación, en su relación con los alumnos y a veces, de manera más fuerte y dolorosa, con los padres de éstos.
Pero aunque las condiciones de trabajo para los profesores no siempre son las óptimas, su labor, manifestación de una auténtica vocación, conlleva una gran responsabilidad que no es, nada más ni nada menos, que la educación de muchas personas que forman el futuro de la sociedad. Y es por ello que es muy importante brindar todo el apoyo posible y favorecer el desarrollo de la docencia, apostando por una educación más completa y eficaz. Todos los docentes cuando salen de las aulas de la Universidad con su titulación están suficientemente capacitados para impartir las enseñanzas requeridas, pero esto debe ser complementado con la motivación y la formación continuada.
No basta con que el profesor sepa, sino que debe lograr cautivar a sus alumnos y para ello, además de entregarse total y responsablemente a ello, ha de poder utilizar todos los recursos que estén a su alcance. Hoy, la poderosa arma de la educación cuenta con recursos modernos, como la tecnología, que han de servir de apoyo para despertar y motivar a los estudiantes y los docentes abiertos a los nuevos tiempos.
Por el contrario, el mal uso de esta arma puede llevar a la destrucción de la persona y de la sociedad, por tanto, usémosla como es debido y podremos cambiar el mundo.

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