La vuelta al cole


Se aproxima el día en que comenzarán de nuevo nuestros hijos a acudir a los colegios, empieza un nuevo curso. Curso lleno de polémicas en muchos y diferentes aspectos. La entrada en vigor prácticamente en su totalidad de la LOMCE, el tan debatido e importante tema de la ideología de género y su repercusión en los centros, la ya manida discusión enseñanza pública-enseñanza privada/concertada… que harán que tengamos un inicio con más grados que los que sufrimos por la temperatura ambiente.

Pero si somos capaces de hacer un análisis, aunque sea de manera superficial, podemos ver cómo en el fondo de todos los temas señalados nos encontramos con una misma realidad: el cuestionamiento del sistema educativo actual. Y es que no estamos contentos con el mismo. Siendo algo tan importante, se ha venido utilizando de moneda de cambio por los distintos gobiernos, y ya es hora de que se plantee de una manera algo más seria.

Ante todo debemos tener presente el artículo 27 de nuestra Constitución en el que se reconoce el derecho a la educación que tienen todos los españoles, así como la libertad de enseñanza; y el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.  Y yo me pregunto ¿existe realmente libertad de enseñanza, pueden elegir los padres a qué colegio enviar a sus hijos? No olvidemos que lo primero que condiciona a una familia a la hora de elegir un centro es el lugar donde vive. La terrible baremación a la que los nuevos alumnos se ven sometidos y que hace que si no obtienen puntos suficientes, deban de matricularse en el colegio en el que haya plazas libres, independientemente del ideario y de los deseos de sus padres, con lo que el derecho de estos a elegir la formación religiosa y moral que quieren para sus hijos también puede verse conculcado.

Esto sin olvidar la gran polémica que desde hace un tiempo se está gestando entorno al tema de la ideología de género, un atentado contra la misma dignidad de la persona. Los que proponen tal ideología afirman que las diferencias entre el varón y la mujer, aparte de las anatómicas que nadie puede cuestionar, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Defienden que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país o de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas unas características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de la sociedad del momento.

Las consecuencias antropológicas y religiosas son enormes. Los proponentes de esta ideología usan un lenguaje equívoco para así poder infiltrarse fácilmente en el ambiente e ir habituando a las personas a pensar como ellos.

Lo dicho, caliente se presenta este inicio de curso.

 

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