Carlos Herencia, capataz: “No voy a ser eterno ni voy a intentar mantenerme”


El capataz habla de su final al frente de los pasos y del relevo que se está llevando a cabo en la hermandad del Carmen de Puerta Nueva

Carlos Herencia./oto: Jesús Caparrós
Carlos Herencia./oto: Jesús Caparrós
Carlos Herencia./oto: Jesús Caparrós
Carlos Herencia./Foto: Jesús Caparrós

Abordamos la segunda parte de la entrevista con el capataz cordobés, Carlos Herencia. En la misma, este nos habla de su final al frente de los pasos y del relevo que se está llevando a cabo en la hermandad del Carmen de Puerta Nueva, donde se presentará a hermano mayor.

Lleva más de 30 años como capataz y más de 40 de costalero, ¿cómo ha cambiado este mundo?

Un abismo, no tiene nada que ves. Se ha dado la vuelta a la tortilla, para mejor en todos los aspectos. Hemos ganado. También es verdad que hay que mirar al pasado, a la gente veterana ¿Por qué? No tendríamos técnica, pero había una unión plena, compacta, de un número de personas, eso estaba. Ahora vamos diferentes. Puedes llevar a 40 personas contigo a todos lados, pero existen esos grupitos que a veces te pueden crear problemas.

En este mundo todos los días aprendes. Eso sí, el reloj no se te puede quedar parado, como se te pare te vas rapidito. Esto tiene un comienzo y todo tiene su fin. Lo tengo muy claro, me va a llegar mi fin ya mismo. No voy a ser eterno ni voy a intentar mantenerme.

En el Carmen de Puerta Nueva le va a ceder el testigo en el llamador a Juanma Cabello.

Juanma se vincula al Carmen como costalero. La Virgen del Carmen siempre ha tenido una gente muy buena debajo de sus plantas. Llega la pandemia y mi ánimo era ser hermano mayor (actualmente es vicehermano mayor), me voy a presentar cuando acabe Juan (Vargas). A Juan le quedan dos salidas, pero hablé con la junta de gobierno y les dije que me iba a presentar y que quería dejar el relevo, porque yo vara y martillo, no. empiezo a barajar nombres de gente de debajo del paso, que hay capataces y están perfectamente cualificados para llevar el paso. Y viendo el compromiso que siempre ha tenido, pensé ¿quién mejor que Cabello? Lo expuse a la junta y me dieron permiso.

Esto tiene un comienzo y todo tiene su fin. Lo tengo muy claro, me va a llegar mi fin ya mismo.

¿Cómo se produjo?

Se lo dije el año pasado, hermano, tú vas a estar en el equipo (de capataces) y esto va a ser para ti. Lo tengo muy claro, salga o no de hermano mayor, dejo de ser capataz en el Carmen, para siempre. Si soy hermano mayor, no voy a estar los cuatro años y luego voy a volver, no. Eso ni se me pasa por la cabeza. Al entrar Cabello ha dado aire, en el sentido de que él tiene una gente muy comprometida y cuando era costalero ya estaban allí. Ha aportado una dinámica y lo he visto cómo funciona y es exagerado. Siempre le digo que es la Virgen del Carmen la que lo ha elegido y no se ha equivocado. Son los designios del Señor. Quién le iba a decir que el año que no estaba en su casa (al frente del palio de la Virgen de la Caridad) ibas a estar aquí. 

El relevo es tranquilo.

Estamos súper contentos con él. Ya que está Juanma metido, cuando llegue el cambio de mandato no se preguntará la gente por quién va a ser el capataz. El capataz ya está y, si Dios quiere, seguirá estando. No nos hemos equivocado y ha sido un gran acierto que esté ya vestido de negro.

Ha estado en dos etapas al frente de la Virgen de la Encarnación.

Para regresar me llamó. Antes de la gestora me hablaron, pero lo rechacé. Llega la gestora y me lo piden (dos veces) y les recomiendo a David Pulido y termina a los tres años. Da la coincidencia que los dos últimos años de la gestora presencié, de vuelta, mal ambiente y yo nunca lo había visto nunca así. Con Javi Pérez iba magnífico. Al siguiente año vuelvo a encender la cera de vuelta y vuelvo a ver esa desunión. Rocío (Arranz) se va a presentar a hermana mayor, me paso por la casa de hermandad y me dice Juan Carlos (Jiménez Díaz) y me dice “tenemos un problema, que no sabemos a quién vamos a poner (de capataz en la Encarnación), hay un ambiente muy raro”. Y en esto que veo el cartel del año 1992, que sale la Virgen, y le digo, mira Rocío, si sales aquí tienes al capataz. Lo único que les pedí es que no se hiciera público ni antes y, cuando saliera, que tarde. No quería que se hiciera público porque la gente está enferma del martillo. Un par de semanas antes del rosario de la aurora de 2018 convoqué a la cuadrilla y me tiré hablando tres horas y media sin parar, desde la A hasta la Z. Lo dejé todo muy claro. 

Quién le iba a decir que el año que no estaba en su casa (al frente del palio de la Virgen de la Caridad) ibas a estar aquí.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor para Carlos Herencia?

En la balanza siempre gana lo bueno. Los hombres que han salido conmigo siempre lo han dado todo. Él (por Jesús Caparrós presente en la entrevista) ha salido en el Dulce Nombre y ha dado la vida en ese palio.

El Dulce Nombre a mí me ha dado gloria. Ese palio que lo he visto crecer, la belleza que tiene. En la Encarnación, el pundonor que pone una mujer a la hora de capacidad de sufrimiento, en los hombres, muchas veces, me gustaría que lo tuvieran. Ellas me llenan de orgullo.