Buscar al prójimo desde el corazón


La parábola del Buen Samaritano centra la carta pastoral del obispo de Córdoba esta semana

El domingo XV del tiempo ordinario nos acerca la parábola del Buen Samaritano, en la que Jesús explica quién es nuestro prójimo, «de quién me tengo que ocupar, a quién tengo que atender».

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, dedica la carta pastoral de esta semana a esa parábola que no deja de ser uno de los mensajes centrales de la Iglesia y del cristianismo: el amor desprendido y generoso hacia los demás. «Jesús tipifica con gran pedagogía distintas maneras de reaccionar ante las necesidades de los demás. Hay quienes no ven lo que ocurre, porque miran a otro lado. Hay quienes viéndolo, pasan de largo. Y hay quienes miran, ven, se compadecen y actúan en consecuencia».

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Monseñor Demetrio Fernández y Francisco Javier Muñoz./Foto: Cabildo Catedral-José I. Aguilera

El obispo nos recuerda, no obstante, que «no estamos obligados a remediar todos los males del mundo», porque «nos agobiaríamos» y además «no somos omnipotentes. Omnipotente solo es Dios». «Los males del mundo, particularmente los males de las personas, se nos presentan a los ojos para provocar nuestra caridad, y dar lo mejor de nosotros mismos. Los males cercanos o lejanos a los que nos acercamos son una provocación a nuestra manera de vivir, a nuestra manera de usar los bienes de este mundo, a nuestra comodidad y egoísmo».

Pero acercarnos al que sufre, al que padece, para tratar de aliviarlo es algo que debemos hacer «con total humildad» nos recuerda el prelado. Una parábola, la de la liturgia de este domingo que «es un autorretrato del mismo Jesús y de su obra redentora. Jesús se ha abajado hasta nosotros, incluso despojándose de su rango, y lo ha hecho por amor a cada uno de nosotros. En nosotros no ha visto especiales cualidades ni ningún provecho para él. Se ha acercado a nosotros por puro amor suyo y se ha mojado en atendernos, cuando estábamos desahuciados y sin ninguna solución. Nos ha sanado con los sacramentos».

Y finaliza monseñor apuntando que esa es «la actitud cristiana, la actitud que Jesús quiere prolongar en nuestra vida es esa. Acercarse al que sufre, porque es nuestro prójimo».

Puede leer la carta de manera íntegra en este enlace.