El adiós de un capataz que es historia de Córdoba


Hace 52 años, en 1970, Rafael Muñoz Cruz tocaba por primera vez un martillo

capataz Rafael Muñoz./Foto: Caído
Rafael Muñoz./Foto: Caído
capataz Rafael Muñoz./Foto: Caído
Rafael Muñoz./Foto: Caído

Hace 52 años, en 1970, Rafael Muñoz Cruz tocaba por primera vez un martillo. Fue con el Cristo de la Expiración, delante de Correos (como recordaba en una entrevista para Cinturón de Esparto) y como contraguía de su padre, el maestro de capataces, Rafael Muñoz Serrano.

Más de medio siglo después, el próximo 16 de julio, Muñoz Cruz se retirará de los pasos, en la que será su última salida como capataz, en este caso, de la Virgen del Carmen de San Cayetano, tal y como ha anunciado en fechas recientes.

La figura de este histórico capataz se halla estrechamente ligada a las hermandades de La Paz y del Caído. De hecho, este 2022 realizó su última salida al frente de la cuadrilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, aunque en ese momento solo y él y sus más allegados lo sabían.

Con su retirada se cierra una etapa del mundo del costal cordobés, que inició su padre, El niño Muñoz, querido y respetado, fue la punta de lanza de las cuadrillas de hermanos costaleros y supuso un punto de inflexión definitivo para las cofradías cordobesas en este apartado.

Muñoz Cruz aprendió de su padre y ha llevado siempre su estilo por bandera, con una forma de ser y trabajar con los costaleros humilde, siempre alejada del protagonismo, hasta en unos tiempos -los actuales- en que parece imposible siendo capataz. Una fidelidad a los principios que lo hacen marcharse como llegó, con serenidad y elegancia, y dejando una huella imborrable, que hará historia, por penúltima vez, en la Cuesta de San Cayetano, cuando Nuestra Señora del Carmen Coronada lo despida de los martillos como merece, delante del paso.