La fecunda virginidad de María


La fiesta del 1 de enero es la fiesta de la maternidad divina de María, a la que el obispo dedica su carta pastoral

La aceptación tras el asombro. María y José encarnan la entrega a Dios, y sobre el misterio sagrado de la virginidad de María, “que va acompañada de la paternidad virginal de José” diserta Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, esta semana en su carta pastoral. 

“No hay mujer más fecunda que ella en la historia, y no porque el Espíritu Santo haya suplido al varón, sino porque ella ha sido fecunda de manera superlativa, como ninguna otra mujer antes o después de ella”. María es la elegida por Dios para comenzar la labor de redención de los hombres que supone ese Niño recién nacido. “María y José aceptaron este reto, respondieron a esta vocación tan singular, cumplieron a la perfección la misión encomendada”. El obispo cordobés nos invita a celebrar la fiesta del 1 de enero, la maternidad divina de María, con gratitud hacia ella y hacia Dios hecho hombre para redimirnos y salvarnos. La virginidad de María nos enseña “claramente la entrega a Dios en estado puro, una entrega que no es estéril, sino fecunda abundantemente. Si la fecundidad biológica viene de Dios a través de la mediación de los padres que se unen para engendrar un nuevo ser, la fecundidad de María viene directamente de Dios sin ninguna otra mediación ni complemento, para manifestar que la fecundidad sobrenatural no es menor que la biológica”.

La vida, en definitiva, como regalo divino “sabiendo que todos estamos llamados a ser hijos y vivir como tales hijos, y por tanto, a ser y a vivir como hermanos. Esta es la gran dignidad humana, por encima de todas las diferencias culturales o raciales, e incluso por encima de toda diferencia causada por la injusticia de nuestras relaciones”.

Recuerda el obispo que esta festividad coincide con el “comienzo del año civil” y aprovecha en su carta para desear a toda la feligresía “un año nuevo lleno de bendiciones de Dios”.