Un balance de las procesiones en la pandemia


Durante dos meses, las salidas procesionales realizadas en la capital nunca influyeron en el avance del coronavirus

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Procesión de Nuestro Padre Jesús de la Salud en su Divina Misericordia en el Beso de Judas./Foto: Jesús Caparrós
Palio de la Virgen de la Salud./Foto: José I. Aguilera-Cabildo Catedral
Palio de la Virgen de la Salud./Foto: José I. Aguilera-Cabildo Catedral

La del 18 de septiembre de 2021 es ya una fecha que los cofrades cordobeses no olvidarán. Y es que ese día volvieron las procesiones a las calles de la capital, tras año y medio de parón, a consecuencia de la pandemia del coronavirus.

La Divina Pastora de Capuchinos y la Virgen del Rayo fueron las primeras imágenes en salir las calles de Córdoba. Y, durante los dos meses siguientes, serían numerosas las salidas procesionales que tendrían lugar, como las del Socorro, la Divina Pastora de la Vera Cruz, la Virgen del Amparo y las extraordinarias del Beso de Judas, La O y la Salud, entre otras.

Así, entre septiembre y noviembre las procesiones (además de otros actos de culto externo como los rosarios) fueron abundantes sin que, en ningún momento, la incidencia de las mismas repercutiera en la pandemia. Por lo que esa parte del balance es bastante positiva. Esto, debido en buena medida, al celo prestado por las hermandades, que han cuidado hasta el extremo las medidas de seguridad y prevención para estos actos.

Ejemplo de ello se ha dado en los condicionantes puestos a las cuadrillas de costaleros que, en la mayor parte de los casos, han tenido que presentar el certificado covid (aun cuando no era obligatorio), someterse a test de antígenos y usar en todo momento la mascarilla. A su vez, en este ámbito, la respuesta a las convocatorias realizadas por las cofradías ha sido masiva. Aunque el interrogante se halla de cara a Semana Santa, cuando el perfil de costalero cambie.

A esa respuesta hay que sumar la de los cofrades en general, que han arropado masivamente las procesiones en las calles, pese a que el número de estas haya sido significativamente elevado. De modo que se han podido observar estampas muy similares a las que se daban en el tiempo previo a la pandemia. Y, de nuevo, la gran piedra de toque se producirá en Semana Santa, aunque no hay motivos que indiquen que habrá gran cantidad de gente en las calles, si la evolución de la crisis sanitaria lo permite.