¿Habrá procesiones de Semana Santa en 2022?


Si la nueva variante sigue sin impactar de forma ostensible en la presión hospitalaria será otro elemento favorable

Misterio de Humildad y Paciencia./Foto: Luis A. Navarro procesiones
Misterio de Humildad y Paciencia./Foto: Luis A. Navarro
Misterio de Humildad y Paciencia./Foto: Luis A. Navarro procesiones
Misterio de Humildad y Paciencia./Foto: Luis A. Navarro

Hasta hace poco más de dos semanas casi la práctica totalidad de cofrades y demás personas daban por sentado que la “nueva” normalidad había llegado para quedarse. Si bien era cierto que el coronavirus estaba en una fase de crecimiento, esta era sostenida y bastante menor que las anteriores olas. Pero la aparición de la variante Ómicron y la consiguiente explosión de casos han puesto en duda la celebración de actos inmediatos y, en consecuencia, habrá que esperar a la evolución de la pandemia para calibrar qué se celebrará y qué no en los próximos meses.

De momento, por citar algún ejemplo, en Palma del Río se han suspendido los eventos navideños municipales y, en el caso de la capital cordobesa el Ayuntamiento iba a tomar las decisiones respecto a los actos previstos para la Navidad conforme fuera la evolución de la pandemia del coronavirus. Así, el gobierno municipal ya ha anunciado que no habrá fiesta de Fin de Año en las Tendillas, pese a haberse reparado a última hora el reloj, y que la Cabalgata de Reyes Magos se decidirá la próxima semana, a la vista de los datos del covid.

En ese contexto, pensar a cuatro meses vista resulta, cuanto menos, complejo, puesto que son numerosas las variables que pueden acontecer. Si bien, el desarrollo de las procesiones durante este otoño no ha presentado problemas reseñables (a nivel de la pandemia), que se hayan detallado. Y otra piedra de toque será si, finalmente, se llevan a cabo las dos procesiones programadas para el 2 de enero.

Otro de los factores en liza es el de las igualás de costaleros y los correspondientes ensayos, que comenzarán a desarrollarse, a partir de apenas dos semanas y que será otro elemento que atisbe la evolución de la situación.

Finalmente, si la nueva variante sigue sin impactar de forma ostensible en la presión hospitalaria será otro elemento favorable, de cara a la realización de procesiones con la mayor normalidad posible. Pero, como en todo lo que va de pandemia, las decisiones pueden llegar con premura, en uno u otro sentido.