Católicos y Vida Pública, una llamada a “anunciar el Evangelio de una manera íntegra, sin recortes ni adaptaciones al mundo”


Bieto Rubido: "Esta ingeniería semántica es una forma de censura difusa o de tolerancia represiva”

Congreso Católicos y Vida Pública./Foto: San Pablo CEU
Congreso Católicos y Vida Pública./Foto: San Pablo CEU
Congreso Católicos y Vida Pública./Foto: San Pablo CEU
Congreso Católicos y Vida Pública./Foto: San Pablo CEU

El XXIII Congreso Católicos y Vida Pública (CCVP), organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACDP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, ha concluido con una llamada a “ejercer la fascinante defensa de la Verdad, de la Bondad y de la Belleza”. En este sentido, el director del mismo, Rafael Sánchez Saus, señalaba que “tenemos que fomentar las posibilidades de vivir de una manera acorde con nuestras condiciones, con la posibilidad de anunciar el Evangelio de una manera íntegra, sin recortes ni adaptaciones al mundo”.

Y es que, como afirmaba el obispo de Los Ángeles, José Horacio Gómez, durante la inauguración del Congreso: “hay que anunciar a Jesucristo de manera creativa con nuestras vidas y nuestra palabra viviendo la libertad de los hijos de Dios”.

El Congreso organizado por la ACDP y el CEU ha abordado la ‘Corrección política: libertades en peligro’, de modo que en sus conclusiones se han puesto de manifiesto “los perjuicios, especialmente sangrantes en materia de defensa de la vida -aborto y eutanasia- y de defensa de la familia, que han de ser consideradas cuestiones prioritarias”. Al hilo de lo que el manifiesto final del mismo ha destacado que se debe “combatir la abolición de Dios que viene promulgando el secularismo y que está en la raíz de la corrección política”.

De ahí las afirmaciones de uno de los ponentes del Congreso Católicos y Vida Pública, el director del diario El Debate, Bieito Rubido, que ha recalcado que “no hay nada más libre, auténtico y democrático que llamar a las cosas por su nombre”. A la par que ha defendido la “necesidad de respetar el lenguaje, sin el uso de eufemismos para enmascarar la verdad”. Y es que “la izquierda política abandona las auténticas necesidades de la sociedad española y se enzarza en temas estériles como el neolenguaje. Esta ingeniería semántica es una forma de censura difusa o de tolerancia represiva”.