Rafael Rabasco, párroco de San Lorenzo: “La vida pastoral de una parroquia ofrece muchos cauces de acercamiento”


"Hemos tenido un resurgir muy bonito, porque cuando nos encontramos en estas situaciones límite, la caridad y la solidaridad emergen"

Rafael Rabasco con el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Parroquia de San Lorenzo
Rafael Rabasco con el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Parroquia de San Lorenzo
Rafael Rabasco con el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Parroquia de San Lorenzo
Rafael Rabasco con el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Parroquia de San Lorenzo

Rafael Rabasco Ferreira llegaba a San Lorenzo de Córdoba hace casi ocho años. Una parroquia en la que ha realizado una intensa labor, que ha cobrado aun más importancia durante la pandemia. De esto, de la labor de las hermandades que integran la comunidad eclesial, de la labor pastoral y muchas más cuestiones hablamos en la siguiente entrevista.

¿Cómo es la parroquia de San Lorenzo?

Como cualquier sacerdote estoy entregado en cuerpo, alma y corazón, porque esa es la vida de todo consagrado, servir al Señor en los hermanos, en la actividad cultual, en la atención a las personas. Sobre todo, centrado en la vida de la Eucaristía, que es la que conforma la vida de la Iglesia, de los creyentes. Atendiendo a los enfermos, confesionario, atendiendo a aquellas personas que solicitan una atención, una escucha. La parroquia de San Lorenzo no es otra, no es diferente a las demás. Y configurada por las hermandades que allí tienen su sede canónica, son cuatro de penitencia y gloria. Y esto supone una mayor inmersión y atención por parte del sacerdote.

Lleva varios años en la parroquia, cómo recuerda su llegada y cómo    ha ido desarrollándose en ella.

Rafael Rabasco durante la defensa de su tesis doctoral./Foto: Parroquia de San Lorenzo
Rafael Rabasco durante la defensa de su tesis doctoral./Foto: Parroquia de San Lorenzo

Son casi ocho años y me siento muy unido a ella. Agradecido al Señor porque me ha hecho participar de un templo, que es muy significativo para el barrio y para Córdoba. Por la belleza del templo, pero también por las personas que confluyen en él. Es un centro parroquial de mucha actividad, tanto sacramental como de visitas y eso le da mucha alegría y mucha actividad a la vida de la parroquia. 

La vida de cada día es ir afrontando los retos, sobre todo, de evangelización, que no pueden quedar al margen de un programa y de una actividad sacerdotal. Intentando afrontar los retos que hoy nos plantea la sociedad, a fin de que una parroquia sea una comunidad viva que atienda a los fieles, que busque a los que no están, que salga al encuentro de las personas hoy, porque como nos dice el Papa la Iglesia tiene que estar siempre en salida. Es una de la funciones que intentamos, la evangelización de los que estamos y de los que no están.

¿Cómo se sale al encuentro de esa sociedad? ¿Es más difícil que antes?

Quizá tenemos más medios que antes. Incluso la misma pandemia lo ha puesto de manifiesto. Nos acercamos a través de las redes sociales. Pero también a través del acercamiento personal. Creo que hay una pastoral directa con las personas que vienen, que sean atendidas, que sean acogidas, que se sientan reconocidas y acompañadas. Es importante. La vida pastoral de una parroquia ofrece muchos cauces de acercamiento, que no sea solo una pastoral de mantenimiento, de cumplimiento, meramente, sino de estar ofreciendo continuamente la belleza del Evangelio, de redescubrir la importancia de la fe en nuestra vida. 

Una parte la evangelización de los que están y, por otra, de los que no están, esa es una dificultad que hoy encontramos, porque eso supone que tenemos que ir en busca de ellos y (requiere) la participación de los cristianos en la vida pública. El sacerdote es un animador, pero si no hay una comunidad y unos colaboradores en la parroquia, el trabajo quedaría muy mermado. Es fundamental que todos nos impliquemos en la evangelización. Y ahí es donde el mismo Concilio Vaticano II nos dice que los cristianos tenemos que estar en la vida pública, dando testimonio , como el mismo Señor decía, seamos la sal y la luz en medio de la sociedad. Y esa es una tarea que el cristiano tiene que hace, animado por el sacerdote, por la propia comunidad parroquial y teniendo como telón de fondo la Iglesia.

¿Es difícil para los cristianos dar ese testimonio en la vida pública?

San Lorenzo
Rafael Rabasco en San Lorenzo, en una imagen de archivo./Foto: Rafael A. Ojeda

Creo que no es difícil, cuando uno está enamorado de Cristo -se siente plenamente convencido de su fe- de lo único que se trata es de ser testigo, de ser testimonio y de hablar con tu vida, con tu ejemplo y poner siempre al servicio de los demás lo que crees que es Jesucristo, su reino, su evangelio. Es verdad que, a lo mejor, en la sociedad nos podemos encontrar contextos que lo hacen más difícil. Pero, por eso creo que es más atractivo. El Evangelio siempre ha sido predicado en medio de dificultad, de persecución, pero los misioneros, los agentes de pastoral, los evangelizadores han sabido superar las dificultades; primero, porque el Señor nos acompaña; y, después, porque en medio de la dificultad sabemos encontrar el consuelo del Señor que está siempre a nuestro lado, constantemente animando a ser sus testigos.

Hay cuatro hermandades en la parroquia, ¿llevan a cabo también esa labor?

Las hermandades tienen como base y fundamento la evangelización, son asociaciones públicas de fieles. Luego no se pueden quedar dentro de la Iglesia, sino precisamente su manifestaciones religiosas van en salida, en exteriorizar y compartir la fe que viven. Creo que hacen una labor preciosa en esta sociedad, la cordobesa y allá donde están. Las hermandades forman parte de la vida popular, yo diría casi de la historia misma de la Iglesia. Donde hay una hermandad hay un campo abonado, un fruto que se ve y que se percibe. Que siempre debe ir a más, pero es una labor de evangelización sin duda y asistencial. En estos meses que hemos vivido y sufrido la pandemia, a pesar del confinamiento, han sabido releer la situación y salir al frente de los problemas que hemos vivido en la parroquia y en la sociedad. Concretamente por las de mi parroquia, puedo decir que han sabido crecer en generosidad, en atención y cubrir satisfactoriamente todo aquello que se les ha pedido.

En fechas recientes ha acompañado a la hermandad del Calvario en su visita al obispo para presentarle los actos del 300 aniversario.

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El obispo con los responsables de la hermandad del Calvario y el párroco de San Lorenzo, Rafael Rabasco./Foto: Diócesis de Córdoba

La audiencia era necesaria, porque nosotros no podemos caminar por libre, nos sentimos Iglesia dentro de la Iglesia diocesana. Es un acontecimiento precioso el que vamos a celebrar, son 300 años de existencia, de caminar y peregrinar en este barrio y en la ciudad. Hay un ánimo muy grande y lo hemos llevado al obispo. Hay unas actividades que hemos organizado, de cara a que no pasen inadvertidas, no solo en la vida de la parroquia, sino que queremos que redunden en bien de toda la diócesis. Quieren abarcar a todos, a cuantos más mejor. El aniversario es para que demos gracias a Dios por la presencia de esta imagen tan bendita y devota y por la vida de una hermandad que, durante tantos años, se ha mantenido fervorosa, piadosa y con muchos frutos que avalan su historia y su trascendencia.

Han realizado en la parroquia una jornada de formación para la búsqueda de empleo ¿Cómo surge esta iniciativa?

En cáritas estamos siempre intentando afrontar los retos de las familias más necesitadas y nos hemos puesto en contacto con Acción Laboral, que es una agencia de colocación sin ánimo de lucro, y que está al servicio de intermediar en la búsqueda de empleo. Se han ofrecido a nosotros y decidimos tener esta jornada, con la intención de congregar a aquellas personas de nuestra parroquia y a todos los fieles, en orden a estar orientados a abrirse camino en la búsqueda de empleo. Sobre todo, para colectivos con dificultad de inserción laboral, como son parados de larga duración, emigrantes, mayores de 45 años y con alguna discapacidad. Es una iniciativa que se ofrece humildemente. Tenemos que promover a la persona en su dignidad y a la inserción plena en la sociedad.

¿Se han notado mucho los efectos de la pandemia en la cáritas de San Lorenzo?

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Rafael Rabasco impone el broche a la Virgen de Villaviciosa./Foto: Villaviciosa

La verdad es que sí se ha notado. La situación que hemos vivido en los meses pasados, las personas no tenían empleo y, por tanto, carecían de medios básicos de subsistencia, de pago de la luz, del agua, de ayuda para los alquileres. La pandemia nos ha empobrecido a todos y los que más sufren son los colectivos más vulnerables.

Hemos tenido un resurgir muy bonito, porque cuando nos encontramos en estas situaciones límite, la caridad y la solidaridad emergen. Las personas, dentro de sus posibilidades se han volcado. También nosotros hemos intentado abrir canales de ayuda, buscando a empresas, a personas… Ha sido ejemplar, en estos meses, como ha crecido la solidaridad. No solo a nivel personal, sino también las hermandades.

¿Qué retos tiene por delante la comunidad parroquial de San Lorenzo?

El que el Señor nos pide a todos, que seamos santos, testigos de su palabra, de su Evangelio en el mundo, que traigamos a la sociedad los valores del Evangelio mismo, que tan necesario es siempre, porque sin Dios no podemos vivir. La parroquia tiene que ser como un referente en la vida del barrio y para todas las personas, en cuanto es la invitación constante que nos está haciendo Dios para acudir a él.