“A los pobres los tenéis siempre con vosotros”


El obispo de Córdoba habla sobre la V Jornada Mundial de los Pobres que se celebra este domingo

El Papa Francisco instituyó la Jornada Mundial de los Pobres en 2016 cuando finalizó el Año de la Misericordia. “Constituye como una de las betas importantes de este pontificado, la de ayudarnos a todos a colocar en el centro de la vida de la Iglesia a los pobres, como objeto de la misericordia divina y la prolongación de este amor para aquellos que sufren las consecuencias del pecado en todas sus secuelas: injusticias, maltratos, abusos, descartes, explotación, exclusión, etc.”, señala monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, en su carta pastoral de esta semana, que se centra en la jornada que se vivirá el próximo domingo. 

La Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinto año, tiene por lema este año “A los pobres los tenéis siempre con vosotros”. El obispo explica que “son palabras de Jesús en casa de María de Betania, la hermana de Lázaro, cuando Judas consideraba un derroche aquel gasto de perfume en su honor por parte de aquella mujer. La cuestión de los pobres no es cuestión de dinero o de recursos económicos, sino una cuestión de amor. Judas prefería que ese dinero se empleara para los pobres, aunque a él no le importaban los pobres y como tenía la bolsa se llevaba de lo que iban echando. Aquella mujer hizo lo que debía y gastó con Jesús el mejor de los perfumes”.

Nos recuerda el prelado que con ello Jesús avisa que los pobres, en efecto, estarán con nosotros “hasta el final, y que no podemos desentendernos de ellos”. Y aclara Demetrio Fernández que “pobre es aquel que necesita para vivir, el que no tiene la suficiencia de recursos para su mantenimiento material, espiritual, afectivo, etc. Todos de algina manera somos pobres, carecemos de algo necesario para sobrevivir” y que “uno de los fundamentos de la Iglesia son los pobres, junto a la Eucaristía y a los obispos como sucesores de los apóstoles”. Pero pobreza también es carecer de Dios (“la mayor de las pobrezas”), los esposos que no se aman, los hijos que olvidan a sus padres o los padres que dejan solos a sus hijos. Para todos ellos tiene palabras el obispo en su carta como ejemplo doloroso de pobreza, además de Los que han sido despojados de su dignidad por el desprecio, la injusticia y el abuso de los demás “los que sufren enfermedad o falta de salud, por lo que dependen de la ayuda de otros”.

Pueden leer la carta de esta semana de manera íntegra en este enlace.