La Iglesia que es de todos


El próximo domingo 7 de noviembre se celebra el Día de la Iglesia diocesana

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en una imagen de archivo./Foto: Diócesis de Córdoba familia
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en una imagen de archivo./Foto: Diócesis de Córdoba

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, recoge en su carta pastoral de esta semana la celebración que tendrá lugar el próximo domingo día 7 de noviembre, Día de la Iglesia diocesana una “Iglesia universal que se constituye en cada Iglesia particular o diócesis, que preside un obispo en comunión con los demás obispos y con el Sucesor de Pedro, en un territorio geográfico concreto y una porción del Pueblo de Dios, que peregrina hacia el cielo, transformando el mundo en el que vive”.

El obispo recuerda cómo el ministerio sacerdotal “prolongación de la sucesión apostólica” está al servicio de de ese Pueblo de Dios “para que no le falte nunca a este Pueblo la presencia de Cristo el Señor en la Eucaristía, en el perdón sacramental, en la predicación de la Palabra, en la atención a los pobres, en la guía de la comunidad”. No obstante, monseñor Fernández apunta que “los fieles laicos, una muchedumbre inmensa, que hacen presente a la Iglesia en la familia, mediante el matrimonio cristiano; en el trabajo, en el taller, en la fábrica, en la oficina, en el campo; en el mundo de la cultura con todas sus expresiones artísticas y culturales; en la vida pública, donde se teje el entramado de la vida social”.

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El obispo de Córdoba durante una visita al Hogar de Nazaret./Foto: Hogar de Nazaret

No se trata de un club privado ni exclusivo. No es un círculo cerrado. “Todos somos necesarios en la Iglesia. Y toda persona debe encontrar en la Iglesia su lugar apropiado, porque toda persona humana tiene un lugar en el corazón de Dios. La Iglesia es inclusiva de todo tipo de personas, porque todos estamos llamados a la santidad según el plan de Dios”. Un corresponsabilidad que se hace más patente  en “el proceso sinodal en el que estamos inmersos que nos recuerda que todos y cada uno tenemos nuestro papel y nuestra misión en la Iglesia diocesana, abierta a la Iglesia universal”. 

Una Iglesia de todos los fieles que debe ser mantenida por ellos. “Caminamos hacia la autofinanciación, porque la Iglesia debe ser sostenida por sus fieles, a través de los distintos cauces. Y los fieles laicos deben participar en la gestión de los bienes temporales de la Iglesia para crecer en transparencia y agilidad, concretamente en los Consejos de asuntos económicos, preceptuados para toda institución eclesiástica: parroquias, asociaciones, hermandades, grupos apostólicos, etc”.

Pueden leer la carta pastoral en su integridad en este enlace