Ángel Carrero, capataz: “El costalero cuando se mete debajo de un paso, la única presión que debe tener es la de disfrutar”


Capataz de San Rafael, del Traslado al Sepulcro y de la Expiración, en la entrevista nos da una perspectiva personal del mundo del costal

Ángel Carrero
Ángel Carrero./Foto: Archivo del capataz
Ángel Carrero./Foto: Archivo del capataz costaleros
Ángel Carrero./Foto: Archivo del capataz

El mundo del costal ha vivido -y seguramente lo sigue haciendo- una época dorada en Córdoba. En la actualidad, buena parte de ese éxito se debe a la labor de capataces experimentados y a jóvenes que han sabido dar continuidad al trabajo realizado. Uno de ellos es el capataz de San Rafael, del Traslado al Sepulcro y del Cristo de la Expiración. 

Ángel Carrero es directo a la par que reflexivo. Su capacidad de análisis le lleva a estar en un continuo proceso de búsqueda de mejora y, esa cualidad, en este ámbito es fundamental para que el salto cualitativo no se detenga. En la siguiente entrevista nos habla del proceso de reflexión que ha realizado durante la pandemia, de sus sensaciones y de su trayectoria. No pierdan detalle.

¿Cómo afronta este regreso a la normalidad?

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Ángel Carrero./Foto: Archivo del capataz

Con la mayor ilusión. Es de los años que con mayor ilusión afronto empezar este camino, porque este año y medio de parón me ha servido para reflexionar y analizar qué cosas se podían estar haciendo mal y para darme cuenta de los fallos que podía cometer como capataz de las cofradías en las que estoy (o como auxiliar). Tengo energías renovadas para ponerme delante o detrás de un paso y ayudar en lo que pueda a las cofradías, desde mi punto de vista, mi conocimiento y mi trabajo. Con energías renovadas para realizar el trabajo que actualmente estoy desempeñando.

Habla de reflexión, qué va a cambiar.

He pensado desde el proceso que se inicia al convocar una igualá (preparar los pasos, los ensayos, recibir a la cuadrilla…) para dar un giro de 180 grados a lo que he estado haciendo para que la experiencia del costalero sea mejor que ningún año. El costalero tiene que venir a disfrutar en las cofradías en las que participamos. Teníamos que hacer un ejercicio de reflexión, qué se estaba haciendo bien y qué se estaba haciendo mal, y sacar todas las conclusiones junto con el equipo. Todo se puede mejorar y ese ha sido el ejercicio que hemos realizado.

El costalero tiene que disfrutar ¿Hay costaleros que no disfrutan debajo de un paso?

Entiendo que no. Todos los costaleros tienen momentos. Hay momentos dentro de una estación de penitencia, de un ensayo, de su ámbito personal… no todo el mundo afronta los años, los ensayos y las salidas procesionales de la misma forma de un año para otro. Todos tenemos altibajos y tenemos que intentar que no lo haya. Puede haber momentos en que el costalero no disfruta, pero hay que tener la motivación y saber que el costalero cuando se mete debajo de un paso, la única presión -si es que tiene que tener alguna- es la de disfrutar. 

¿Qué sensación tiene de cara a la vuelta?

Tengo ganas de ver -nadie tiene una bola de cristal para saber qué va a pasar-. Entiendo que este primer o el segundo año no debe haber muchas bajas. Sí que tenemos que continuar esa tendencia, sobre todo de la gente joven- no se rompa. En la gente que ya está curtida debajo de los pasos no se debe de notar la ausencia de costaleros. Me preocupa el tramo alto de edad, que ya fueran viendo el final de esta etapa y que son dos años que han dejado de vivir. A lo mejor se quieren despedir en 2022, como se tiene que despedir un costalero después de tantos año, pero mi preocupación iría un poco más allá, a 2023, 2024. Espero que no disminuya ni la cantidad ni la calidad en este 2022.

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Ángel Carrero./Foto: Archivo del capataz

Hablamos de lo que está por venir, pero cómo vive el momento en que se corta todo.

En mi trabajo tenemos que viajar y, a principios de febrero (de 2020), ya nos dieron ciertos signos de que algo raro se estaba cociendo. A finales de febrero ya estaba consensuando posibles alternativas. De hecho, en Expiración fuimos la primera cofradía en suspender los ensayos en Córdoba, porque las perspectivas no eran nada halagüeñas. Para mí no fue una sorpresa, lo que sí fue encontrarte ya de bruces con la realidad, cuando ya empezaron a suspender actos muy importantes a nivel nacional, como las Fallas.

De todo este tiempo, cuál ha sido el momento más complicado.

Sobre todo, los dos primeros meses de encierro, a nivel personal no tener contacto con tu familia (más allá de las vídeo llamadas), con tus amigos, con tu gente querida. A nivel cofrade, cuando llegó la Semana Santa de 2020, que además hizo un Viernes Santo espectacular, no poder ni ir a ver tus titulares. En 2021 fue distinto y pude vivirla de una forma mucho más intensa.

Es capataz de varias cofradías, qué destacaría de ellas.

El Traslado al Sepulcro es una cofradía muy joven, que tiene un carácter muy marcado para lo joven que es. Desde sus orígenes trazaron un camino y nunca se ha desviado, con lo cual esa claridad de ideas me llama mucho la atención. Es una cuadrilla de gente joven, con muchos chavales que están aprendiendo y eso para nosotros es una experiencia muy bonita, porque otra vez vuelves a formar costaleros. Tienes una responsabilidad enorme porque tienes la responsabilidad de que ese chaval tenga amor por este oficio.

Expiración es una cofradía muy hecha, muy consolidada, que sabe hacer muy bien las cosas, con mucho sabor, con mucho encanto… desde la preparación de los cultos hasta un carácter muy marcado de la puesta en escena en la calle que llama la atención, porque desde los niños hasta el veterano saben muy bien lo que tienen qué hacer y eso se intenta extrapolar a las cuadrillas de costaleros. Saben que van a una cofradía de postín. El momento de la subida de la calle de la Feria de la cofradía es espectacular. Y la entrada en San Pablo es muy especial.

¿Cómo llega a ser capataz?

Mi caso es curioso. Formé parte del equipo de capataces de José Peña, llevando al Señor de la Caridad. Juan Berrocal decidió que su ciclo había concluido. Con todos los riesgos que eso conllevaba, falta de costaleros en una cofradía que, años atrás hasta la llegada de Juan, no tenía un número extenso, sí de mucha calidad. Y ahí teníamos un problema. Decidimos coger el proyecto y yo iba como auxiliar de José Peña. Uno de mis amigos, Raúl Ojeda, de la hermandad de la Expiración, cuando Jesús Ortigosa deja el martillo de Expericación se acuerda de mí y presenta mi candidatura como capataz a la junta de gobierno, mantengo una reunión con ellos, después se reúnen, votan y salió que sí.

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Ángel Carrero con su cuadrilla./Foto: Archivo del capataz

¿En qué capataces se ha fijado?

Me fijo en muchos capataces y en muchos costaleros. Un capataz se tiene que estar continuamente actualizando. En Córdoba hay capataces muy buenos, Curro, David Arce, Carlos Lara, Pepe Fernández, Vicente Mengual… de cada capataz no se extrae todo, cada uno tiene una cosa que me gusta. En Córdoba tenemos muy buen nivel y de todos se pueden sacar cosas muy positivas.