Una salida con sabor a barrio


María Santísima de la Concepción presidió un rosario, que dejó a su paso el perfume de las grandes ocasiones

Rosario presidido por la Virgen de la Concepción./Foto: Francisco Patilla barrio
Rosario presidido por la Virgen de la Concepción./Foto: Francisco Patilla
Rosario presidido por la Virgen de la Concepción./Foto: Francisco Patilla barrio
Rosario presidido por la Virgen de la Concepción./Foto: Francisco Patilla

No era Domingo de Ramos, pero como si lo fuera. La hermandad de las Penas recorrió las calles del barrio Santiago con ese aroma de día grande, de fecha esperada, un día para recuperar la memoria, no de lo perdido, sino de lo aplazado por fuerza mayor.

María Santísima de la Concepción presidió un rosario, que dejó a su paso el perfume de las grandes ocasiones, en este caso, la de una hermandad que volvía a las calles de la ciudad, tras el lapso de una dura pandemia.

Y lo hizo recorriendo algunos de los rincones más emblemáticos para las Penas de Santiago. Desde Agustin Moreno, a la plaza que lleva por nombre el del Cristo de las Penas, el trayecto es corto, pero la emoción fue intensa, por alcanzar un enclave rotulado, recientemente, con la advocación del crucificado cordobés más antiguo

Por Don Rodrigo, Carlos Rubio y la Plaza de la Almagra se escriben historias de nazarenos de Domingo de Ramos, recuerdos de costaleros y de marchas que, por un instante, se antojaron eternas.

Por Escultor Juan de Mesa se llega a la basílica de San Pedro, donde la Concepción recorrió el interior de unas naves que también son parte de la historia de la cofradía. La misma que se escribió de vuelta a Santiago, a su barrio, recorriendo por segunda vez la plaza que rinde honores al Cristo de las Penas.