Los mejores hijos de la Iglesia


El obispo celebra en su carta pastoral la beatificación de los mártires de la persecución religiosa el próximo sábado

beatificacion
Miguel Varona, monseñor Demetrio Fernández y Fray Alfonso Ramírez./Foto: BJ
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: LVC
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: LVC

“No son caídos de uno u otro bando, como si estos hubieran empuñado las armas y hubieran caído en el combate”. La Iglesia no establece bandos ni enemigos, y eso lo deja claro el obispo de la diócesis cordobesa, Demetrio Fernández, en el comienzo de su carta pastoral de esta semana. La Iglesia reconoce en el abrazo, la reconciliación y sobre todo el premio que supone morir perdonando a los que te matan. Eso es lo que, en líneas generales, se convierte en liturgia el próximo sábado en la Santa Iglesia Catedral.

No obstante el obispo recuerda cómo sucedieron aquellos hechos: “Estaban en sus casas o en sus parroquias, formaban parte de las filas de Acción Católica, se distinguían porque hacían el bien a los demás, y fueron asesinados por odio a la fe” y recuerda las palabra del cardenal Amato al respecto. “La persecución religiosa durante esos años en España… fue como una lluvia ácida corrosiva, un tal furor antirreligioso, que contaminó gravemente a toda la sociedad, volviendo áridos en los corazones de muchos todo tipo de sentimientos de bondad, humanidad y fraternidad”. 

Pero pasado el tiempo no se mira atrás con rencor ni con ánimo de ‘reparación’. Ellos, los mártires, ya están ‘reparados’, y continúa el prelado abundando en que “llegan hasta nosotros no aquellos horrores, sino el precioso perfume de un amor más grande, el testimonio elocuente del perdón ofrecido a sus perseguidores, la confianza plena en que Dios no los abandonó en ningún momento. Llega hoy hasta nosotros la fragancia fresca y joven del amor, que enjuga todas las lágrimas. En esta victoria no hay vencidos, porque todos podemos beneficiarnos de ese amor nuevo”.

Monseñor Fernández invita a conocer qué significa ser mártir y lo explica hablando del ‘tono martirial’, alejado de lo mediocre y mundano. “La vida cristiana es para vivirla con este tono de martirio, lo más contrario a la mediocridad. El tono martirial no hace consensos con la mundanidad, el tono martirial se siente siempre en deuda de amor para con Dios y para con los demás, el tono martirial lleva a estar más cerca de los pobres y compartir su suerte, como ha hecho Jesús. El tono martirial no tiene ninguna sensación de víctima. El tono martirial incluye constantemente un subidón de amor, de enamoramiento, de entusiasmo, porque consiste en dejarse mover por el Espíritu en respuesta de amor al amor que nos precede, el amor de Cristo”.

Pueden leer la carta pastoral en su integridad en este enlace. 

 

 

 

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