Ánimas rememora sus cultos más impactantes


La hermandad ha repasado los cultos a la Virgen de las Tristezas de 2002

Altar de cultos de la Virgen de las Tristezas de 2002./Foto: Ánimas
Altar de cultos de la Virgen de las Tristezas de 2002./Foto: Ánimas

La hermandad del Remedio de Ánimas de la capital cordobesa se ha caracterizado por realizar unos cultos en los que la estética y el simbolismo se conjugan a la perfección. La cofradía comenzó este verano una formación a los hermanos en los que se aborda este apartado, como es el caso del triduo a la Virgen de las Tristezas de 2002.

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Altar de cultos de la Virgen de las Tristezas de 2002./Foto: Ánimas

“En el mismo, podemos apreciar a María al pie de la Cruz, en posición orante tras la muerte de su hijo. En sus manos, la Virgen sostiene el rosario y escapulario, elementos que fueron entregados por la Virgen María a los santos Domingo y Simón Stock, respectivamente, en el siglo XIII”, se ha explicado desde Ánimas. 

La hermandad ha proseguido detallando que, “tras ella, encontramos la cruz, símbolo de la entrega de Jesucristo por nosotros. En la misma, vemos dispuesto el Santo Sudario tras su redención y el velo de tinieblas, simbolizando el velo del templo que separaba a Dios de la humanidad por nuestros pecados, y que se rasgó en dos en el momento en el que Cristo muere y entrega su espíritu, abriendo la puerta a nuestra salvación. ‘Era ya mediodía, cuando las tinieblas llegaron sobre toda la región. El velo del templo se rasgó por medio y Jesús, clamando con voz potente, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró’ (Lc 23, 44-46)”.

Asimismo, ha finalizado repasando que, “pasando a un segundo término, encontramos, a los pies de la Virgen a cuatro ángeles sosteniendo diferentes elementos de la Pasión de Cristo (de izquierda a derecha): los tres clavos utilizados en la crucifixión, la columna donde Jesús fue mandado azotar, la corona de espinas con la que se burlaron cruelmente de Jesucristo “coronándolo” como Rey y, por último, los flagelos, con los que Cristo recibió los latigazos”.