La voz quebrada del hermano mayor


La vida no ha sido vida, sino un ejercicio de supervivencia por el que dar gracias a Dios

Procesión de la Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Jesús Caparrós
Procesión de la Virgen del Rayo./Foto: Jesús Caparrós
Procesión de la Virgen del Rayo./Foto: Jesús Caparrós

Uno reconoce la excepcionalidad de la normalidad, cuando ha perdido a esta última. Uno se percata la importancia del pasacalles de una banda cuando dejó de escuchar la melodía acostumbrada. Uno se apercibe de la singularidad de una cuadrilla de costaleros, cuando hubo un momento en el que creyó que nunca más iba a volver a ver lo que era suyo.

Todo eso ha pasado este año y medio, y mucho más. Miles de personas se han ido solas, sin poder ver los rostros de quienes más querían. Y, para los cristianos, ha supuesto ir a los templos, pero no poder disfrutarlo desde la acera de la vida, la misma que insufla el espíritu con cada marcha. 

Procesión de la Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Jesús Caparrós voz
Procesión de la Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Jesús Caparrós

Y, en esas, esta tarde salieron dos procesiones a las calles de Córdoba. La primera, la de la Divina Pastora de Capuchinos, arrancó la ovación cuendo se abrieron las puertas del cocherón. David Arce llamó a su cuadrilla y Antonio López Peláez tomó la palabra. En la voz quebrada del hermano mayor solo había agradecimiento. Le cedieron el turno al alcalde y el bastón de mando fue un martillo, paradojas de la vida. Sonó fuerte, potente y los costaleros levantaron a pulso aliviado. Era la primera de muchas, pero aquella primera era la que echaba el telón a la oscuridad en la que hemos vivido tantos y tantos meses, casi como siglos.

El golpe lo dio el que nos manda, pero el crujido del martillo era el de la ciudad entera, que contenía la respiración en el último hálito antes de volver a 2019, pero con demasiadas pérdidas a nuestras espaldas.

Luego sonaron las marchas y el el Campo de la Verdad (donde la Córdoba diáfana se estila) la alegría de su barrio brilló con la Virgen del Rayo y la banda de la Estrella. Era sábado y se santificó como la Pascua en que volvió de las tinieblas para anunciar la Gloria. La misma que se vivió después de que a un hermano mayor se le quebrara la voz y aguantara las lágrimas de los niños que fuimos y que hemos vuelto a ser.

1 Comentario

  1. Hace mucho tiempo que intuíamos que el redactor en cuestión siente verdadera animadversión hacia nuestra formación musical. Si el de hoy fuera un caso aislado podría parecer tremendista nuestra impresión, pero como sabemos de qué va la película podemos afirmar rotundamente que el hecho de que solamente conozca el nombre de la banda que acompañaba a la Virgen de los Dolores y del Rayo no es casual.

    Pues bien, siento decirte que para tu desgracia seguiremos en la cresta. ¿Sabes por qué? Porque desde el día en que nacimos nos hemos valido por nosotros mismos para programar conciertos, para escribir artículos, para relacionarnos con compositores y con directores y para hacer lo que se espera de nosotros tras una imagen. El porqué es más que evidente: somos musicos y amigos, disponemos de las competencias necesarias y nos gusta esto bastante más que a ti; por lo que no necesitamos ayuda externa por tu parte. ¿Que sería bien recibida? Por supuesto, pero ya que tú no te pones derecho, “achuchamos” nosotros para arriba, que para ello tenemos, además de cojones, fé en la Providencia; he usado terminología de vanguardia costaleril para que nos entendamos.

    Un saludo, y feliz tarde.

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