“Agarrarnos de nuevo a la mano de nuestra Madre del cielo”


Tras las vacaciones estivales, el obispo de Córdoba regresa con una carta pastoral dedicada al mes de la natividad de la Virgen María

“Vemos estos días a los más pequeños ir al colegio de la mano de su madre. Con esta imagen, que se repite tanto, os invito a agarrarnos de nuevo a la mano de nuestra Madre del cielo en el comienzo del curso pastoral”. El obispo de la diócesis cordobesa, Demetrio Fernández, regresa del paréntesis estival con una carta pastoral dedicada al mes que comienza, septiembre, y en concreto a la festividad de la natividad de María, el día 8. “En muchos lugares de nuestra diócesis y de la Iglesia universal es la fiesta principal de la Virgen”. En Córdoba capital es la festividad de la Fuensanta

El obispo realza la figura de María como una madre que nos ama sin interferir ni acapararnos, sino “impulsándonos en nuestro crecimiento”. El prelado abunda en que “tener madre, acudir a ella, sentirse protegido por ella es un dato esencial en la vida cristiana. María no es un objeto de lujo o un añadido superfluo. María ocupa un lugar central en nuestra fe y en nuestra vida cristiana, porque es la Madre de Dios y nuestra Madre. Ahí la ha situado su Hijo y nos la ha dado en el momento supremo. Acudamos continuamente a su intercesión, como un niño pequeño que necesita siempre a su madre”.

De paso, monseñor Fernández recuerda la futura beatificación de los 127 mártires cordobeses víctimas de “la persecución religiosa del siglo pasado”, sin nombrar a modo de eufemismo piadoso que fueron asesinados en la Guerra Civil española en los que todos los muertos duelen. Y los recuerda porque la Virgen María, la madre de los cielos, estuvo con los martirizados: “María ha ocupado un lugar central en las vidas de cada uno de ellos. María ha estado a su lado en todo momento, y especialmente en el momento supremo de las torturas y de la entrega final. Preparemos con María este evento especial para nuestra diócesis y para la Iglesia universal, que se alegra en la glorificación de sus mejores hijos”.

El obispo concluye animando a los fieles a rezar el rosario, completo o por partes, ya que “es una conexión sencilla e intensa con el corazón de María a lo largo de nuestras jornadas”.

Como cada semana, pueden leer íntegramente la carta en este enlace de la diócesis de Córdoba.