Del costalero al santero: diferentes formas de llevar los pasos en Córdoba


Uno de esos paradigmas de personalidad se halla en las diferentes formas de portar los pasos

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Costalero observando el palio de la Virgen de la Alegría./Foto: Luis A. Navarro
Santeros de Lucena./Foto: Ayuntamiento de Lucena
Santeros de Lucena./Foto: Ayuntamiento de Lucena

Que la diócesis de Córdoba es una de las que cuenta con una riqueza antropológica mayor -en el plano de la religiosidad popular- es una evidencia. Numerosas son sus tradiciones singulares, que beben de modelos muy diferentes de de Semana Santa y que muestra sus peculiaridades en localidades como Lucena, La Rambla, Montilla, Aguilar , Priego de Córdoba y Puente Genil, entre otras.

Y uno de esos paradigmas de personalidad se halla en las diferentes formas de portar los pasos. Así, en la capital el modelo de costalero es el sevillano, aunque durante varias décadas del siglo XX tuvo su paradigma en un modelo propio, el de los faeneros al que dio lustre la familia de capataces Sáez.

La Voz
Nazareno de Priego de Córdoba.

Del costalero poco hay que añadir a lo que ya se conoce, pero diferente es el ‘hombre de trono’ -o ‘portador’ o cargador’- que tiene su influencia principal en la Campiña y en algunas localidades de la Subbética. En este caso, el modelo malagueño impera, aunque eso sí con muchos menos hombres de trono en los pasos. Una circunstancia que los aleja de las medidas colosales de los tronos malagueños, pero que muestra un andar “similar, al que se puede ver en la Alameda. Ejemplos brillantes se pueden contemplar al paso de los Nazarenos de Priego de Córdoba, La Rambla y Aguilar de la Frontera.

Pero si hay una particularidad en la provincia de Córdoba, esta se encuentra en Lucena. Allí las cuadrillas son de santeros, comandados por manijeros y sin una relación necesariamente directa con la cofradía que sacan, pues cada año puede cambiar. Las cuadrillas de santeros optan a llevar a una determinada imagen cada año, o a varias. Pero no repiten necesariamente. A lo que hay que sumar que la forma de andar se diferencia ostensiblemente de los hombres de trono.