Agosto, decisivo para ver procesiones en septiembre


La evolución de la pandemia del coronavirus durante el mes de agosto será determinante para que, llegados a septiembre, esas procesiones puedan realizarse

Traslado a la Catedral de la Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Luis A. Navarro redil procesiones
Traslado a la Catedral de la Divina Pastora de Capuchinos a la Catedral de Córdoba, en una imagen de archivo./Foto: Luis A. Navarro
Traslado a la Catedral de la Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Luis A. Navarro redil procesiones
Traslado a la Catedral de la Divina Pastora de Capuchinos a la Catedral de Córdoba, en una imagen de archivo./Foto: Luis A. Navarro

El sueño hecho realidad de cualquier cofrade, a estas alturas de la pandemia, no es otro que el regreso de las procesiones. De momento, los intentos han sido escasos y en condiciones alejadas de lo que se entiende por normalidad, baste como ejemplo la procesión del Carmen de Xerez, donde no se permitió que tocase la banda de música del Maestro Tejera.

En el caso de Córdoba, el Carmen de San Cayetano vio truncada la posibilidad de llevar a cabo su procesión, a consecuencia de la evolución de la pandemia. Y es que la archicofradía solicitó los permisos en el mes de mayo, cuando la situación era mucho más favorable que mes y medio después.

Y es que en las últimas semanas la incidencia acumulada se ha disparado y este hecho es capital para lo que pueda suceder en septiembre. En ese mes son varias las salidas que se realizan en la capital y varias hermandades (Villaviciosa, Socorro y Pastora de Capuchinos, entre otras) han anunciado su intención de pedir los permisos oportunos para llevarlas a cabo.

Por tanto, la evolución de la pandemia del coronavirus durante el mes de agosto será determinante para que, llegados a septiembre, esas procesiones puedan realizarse. Si los acontecimientos discurrieran como en etapas precedentes de la crisis sanitaria, la quinta ola debería comenzar a remitir. A lo que hay que sumar el buen ritmo de vacunación. Ingredientes que pueden llevar a un optimismo moderado, ya que la realidad es que, durante el último año y medio, no ha habido procesiones.