“Sobre el cimiento de los apóstoles”


El obispo de Córdoba celebra en su carta pastoral la ordenación de 9 sacerdotes, en junio y octubre

Ordenación de los nuevos diáconos en la Catedral./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

Entre las muchas necesidades de la Iglesia ( espirituales, personales y materiales) la necesidad principal es la de los sacerdotes y es lo primero que nos dice el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, en una carta pastoral – la de esta semana- centrada en el acontecimiento que tiene lugar el próximo sábado 26, festividad de San Pelagio, (titular del seminario diocesano cordobés) y el 22 de octubre, fiesta de san Juan Pablo II, en los que se ordenarán 7 y 2 nuevos sacerdotes respectivamente. 

“La presencia del sacerdote en medio del Pueblo de Dios es insustituible, porque Jesús ha fundado su Iglesia sobre el cimiento de los apóstoles, con Pedro a la cabeza, y ha trasmitido ese poder por medio del sacramento del Orden en la sucesión apostólica a lo largo de los siglos, hasta el final de la historia. El sacerdote pertenece a la estructura fundamental de la Iglesia” señala el prelado, reconociendo que el mundo anda escaso de vocaciones, lo que añade más valor a este acontecimiento en la diócesis cordobesa: “La vida se entiende por parte de muchos como una oportunidad de disfrutar, como una carrera continua por alcanzar el placer a toda costa, no como un proyecto de amor de Dios y una colaboración en su obra redentora. Dios sigue llamando, pero no siempre se escucha su voz. E incluso cuando se escucha esa voz, no siempre es fácil responder a la misma. Entender la vida como una vocación es la actitud previa para seguir esa llamada de Dios a cualquier estado de vida cristiano. En este contexto, por tanto, cada vocación es como un milagro de Dios”. 

Cuidar de los nuevos sacerdotes

Los nuevos sacerdotes nos ofrecerán una vida de servicio a Dios y a la comunidad. Son un regalo, y como tal, conviene cuidarlos. Esto nos viene a decir monseñor Fernández en su carta pastoral, en la que valora ese obsequio que suponen y su compromiso, animando a los fieles a ” apreciar, primero, su vocación y la misión recibida para bien de todos en la Iglesia. Segundo, colaborando con ellos en la tarea apostólica común a todos, porque todos, cada uno desde su estado de vida, ha de colaborar en la tarea de la evangelización; y supone una gran suerte tener sacerdote con el que compartir el trabajo apostólico. Y tercero, acompañándolos en sus dificultades”.

“Constituyen un regalo tan grande para la Iglesia y tan imprescindible, que no podemos permitirnos el lujo de perderlos”, concluye el obispo de Córdoba en una carta que pueden leer íntegramente en este enlace