Villafranca brilló por el Santísimo en la calle


A lo largo de la procesión flores en las puertas y numerosos altares para el paso del Santísimo

Procesión del Corpus en Villafranca./Foto: Hermandad de la Soledad
Procesión del Corpus en Villafranca./Foto: Hermandad de la Soledad
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Procesión del Corpus en Villafranca./Foto: Hermandad de la Soledad

Durante todo el fin de semana y en concreto desde el jueves que comenzaron los actos, con el triduo por los templos villafranqueños, hasta la procesión del domingo, Villafranca  ha respirado, brillado y aupado la fe acorde a la fiesta que se celebraba.

Los vecinos hemos gozado con las calles decoradas y exteriorizando las muestras de apoyo y sentir cristiano ante el Día del Señor. La puerta de la parroquia lucía una maravillosa alfombra, los pétalos lloverían sobre al Altísimo en cada uno de los Altares en los que la comitiva fue recalando. A lo largo de la procesión, que partía de la parroquia hasta la ermita de las Angustias los balcones estaban decorados con macetas, y colgaduras, flores en las puertas y numerosos altares para el paso del Santísimo.

Procesión del Corpus en Villafranca./Foto: Hermandad de la Soledad
Procesión del Corpus en Villafranca./Foto: Hermandad de la Soledad

Este año la procesión podríamos catalogarla como una procesión de esperanza cristiana, de proximidad, de ilusión, pues la respuesta del pueblo con la participación en ella ha sido de alegría y satisfacción; además de querer acompañar y estar presentes los tantísimos niños que hicieron la Primera Comunión, mujercitas y hombrecitos, que habían recibido por primera vez el Cuerpo de Cristo y que para dar testimonio de su Fe y orgullosos de su condición cristiana, quisieron acompañar al Cuerpo de Cristo en procesión.

La ermita de la Angustias acogió el final del recorrido de la procesión, este espacio sagrado estaba esplendorosamente decorado para tal recepción, en ella cabía destacar la Virgen de la Soledad y, a ambos lados, San José y la Inmaculada, los patrones de Villafranca; delante la imagen del Niño Jesús de Praga. Todo ello envuelto en innumerables manojos de espigas trigo, centros de flores, racimos de uva, colgaduras con motivos marianos, además de estar iluminado por varias decenas de cirios que incitan al rezo y a la contemplación. Una preparación digna de la fiesta que celebramos.

De gozo y alegría y esperanza, un maravilloso día para exteriorizar la fe y el orgullo de sentirse cristiano.

Por Antonio Porras