“A estas alturas, ya hay toros, patios, cacharritos, pero todavía no hay procesiones”


El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, recuerda que “la fe de la Iglesia necesita también expresarse en la calle con todas las normativas que nos pongan”

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Monseñor Demetrio Fernández./Foto: DCTV
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Monseñor Demetrio Fernández./Foto: DCTV

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, mantenía un encuentro este domingo jornada con las hermandades de Gloria de la capital. El mismo tuvo como punto culminante la celebración de la misa en la Catedral, donde el prelado -en la parte final de su homilía- animó a los presentes a llevar “la alegría del Espíritu Santo, que vive en nuestros corazones y lo manifestéis en el mundo en el que vivimos”. 

En ese sentido, el obispo llamó la atención sobre que “es curioso porque, a estas alturas, ya hay toros, patios, cacharritos, pero todavía no hay procesiones”. Lo que le llevó a preguntarse “¿Qué pasa, que somos contagiosos los creyentes? Es una reflexión que debemos hacer”. 

Monseñor Demetrio Fernández pidió que no se deje esta expresión de fe “para lo último, como no se van a quejar ni van a hacer manifestaciones. Pero no llegaremos a la libertad religiosa, mientras no podamos expresarnos, también en público, como los demás”. Eso sí, el obispo subrayaba que se debe realizar “sin ningún privilegio, con todas las medidas sanitarias, sin ninguna excepción. Pero necesitamos expresar públicamente, en las calles, la fe que profesamos. Y esta necesidad viene reconocida en la libertad religiosa, que nuestra Constitución consagra”. 

“Vamos a pedírselo al Señor y se lo pedimos a la autoridades, que nos echen una mano. No sea que esto de la fe y de la religión y de sus expresiones sea lo más contagioso del mundo y por eso haya que evitarlo”, proseguía el pastor de la diócesis, para apuntar que “bien sabéis que hablo con ironía, porque no es así. En todas las manifestaciones religiosas que se han hecho durante la pandemia, los cristianos, los creyentes, incluso la gente sencilla, ha sido ejemplar, observando todas las normativas que mandan las autoridades”. 

El prelado finalizaba recordando que “la libertad religiosa no es solo que nos dejen creer, hasta ahí podíamos llegar, consiste en que nos dejen expresarlo. No somos menos que los patios ni los cacharritos. La fe de la Iglesia necesita también expresarse en la calle con todas las normativas que nos pongan”.