Cofradías que no utilizan el camino más corto (I)


El regreso por Deanes y Blanco Belmonte es el camino natural de varias cofradías. Sin embargo, algunas de ellas, como Sentencia o Santa Faz, para utilizarlo deben rodear la Catedral

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Cruz de Guía de las Penas de Santiago./Foto: Irene Lucena
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Salida del Santo Cristo de la Salud de la hermandad del Vía Crucis./Foto: Luis A. Navarro

Entre los cofrades, más aun entre los que pertenecen a hermandades de silencio o de corte serio, suele afirmarse que lo ideal -en cuanto a las estaciones de penitencia se refiere- es dirigirse a la Catedral por el camino más corto y retornar al templo de forma similar. 

Sin embargo, esta afirmación está lejos de cumplirse en numerosos casos, bien porque pasar por determinado enclave resulte emblemático para la hermandad, bien porque algún obstáculo o estrechez impida el recorrido más directo. 

Entre las cofradías de la capital cordobesa hay varios ejemplos de ello y, a continuación, les ofrecemos algunos ejemplos.

Domingo de Corredera

Si utilizaran el camino más corto, dos hermandades del  Domingo de Ramos verían su itinerario drásticamente reducido. Ambas amplían su recorrido hasta la Corredera y San Pedro, cuando ningún obstáculo les impediría un camino más directo. Las Penas de Santiago lo hace para su regreso. Al llegar a la Cruz del Rastro sólo 620 metros le separan de su sede en la Iglesia de Santiago. Sin embargo opta por cubrir el doble, 1.220 metros, y con ello nos recuerda las entrañables estampas en sepia del Señor de Santiago bajo los arcos de la Plaza o ante la ermita del Socorro. 

Por su parte, el Huerto opta por alargar el camino de ida, por lo que en lugar de girar a la izquierda, donde encontraría la Ribera a unos 250 metros, recorre 1.400 por el bello entorno de la Axerquía. 

Paseando por la Mezquita (Catedral)

El caso de la hermandad del Vía Crucis es singular. La forma de portar la imagen, a hombros, hace que puedan acceder a lugares que serían impensables para una hermandad con pasos. Por ello es habitual contemplar al portentoso Cristo de la Salud en las recónditas calles de la Judería. Ya en el itinerario de ida descartan el camino más corto en aras de un mayor recogimiento. Pero es en el de vuelta donde serpentean por el casco histórico para evitar otras cofradías, llegando a la plaza de Abades, Rey Heredia y Encarnación, y cruzan de nuevo la carrera oficial buscando la Puerta de Almodóvar, donde tradicionalmente se instala a su paso un altar y le llueven las saetas. 

Eso le hace recorrer 1.650 metros a buen ritmo desde su salida de Carrera Oficial. Sin embargo, si aprovechando su maniobrabilidad optara por subir por Céspedes hasta Blanco Belmonte y Barroso, y de allí a la Trinidad por el Colegio de las Esclavas y Leopoldo de Austria, emplearía sólo 725 metros, lo que supone alargar su recorrido de regreso casi un kilómetro y emplear en ello más de una hora de diferencia.

Cuestión de orden

Y es que el regreso por Deanes y Blanco Belmonte es el camino natural de varias cofradías. Más aún desde que la carrera oficial termina en la puerta de Santa Catalina. Sin embargo, algunas de ellas, como Sentencia o Santa Faz, para utilizarlo deben rodear la Catedral, ya que otras hermandades  se encuentran en ese momento dentro del itinerario Común. Eso supone realizar 457 metros por Corregidor Luis de la Cerda y Torrijos, en lugar de los escasos 190 metros que separan Santa Catalina de la calle Judería. 

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