La fiesta cristiana del trabajo


El obispo de Córdoba habla de la festividad del 1 de mayo, San José obrero, y del sentido cristiano del trabajo

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Aunque la festividad en sí tiene un origen civil y reivindicativo, monseñor Demetrio Fernández comienza su carta pastoral animando a que” las reivindicaciones, en lugar de ser propuestas por el odio y la lucha de clases, vengan propuestas por el amor cristiano, que siembra la paz en todos sus entornos”. 

Y es que, como recuerda el prelado, fue el Papa Pío XII quien ‘bautizó’ este día, el 1 de mayo, “cuyo origen viene del día internacional del trabajo, con reivindicaciones por parte del mundo obrero de sus legítimos derechos”. El obispo habla del ‘artesano’ San José’ (Mt 13, 55), y que ” Jesús es conocido en su pueblo como el hijo del carpintero. Uno y otro ganaron el pan de cada día con el sudor de su frente, y por eso pueden arrojar luz a todo el mundo del trabajo, en el que se desenvuelve gran parte de nuestra vida”.

La doctrina social de la Iglesia y el trabajo

El obispo de Córdoba insiste en su carta pastoral de esta semana  en la denominada ‘lucha de clases’ que es uno de los aspectos recurrentes de la celebración civil del 1 de mayo, y habla de lo que supone el mundo del trabajo a ojos de la Iglesia católica: “En la doctrina social de la Iglesia, el trabajo ha venido a constituirse como el centro de la cuestión social. Porque en el mundo del trabajo se encuentran las relaciones sociales de obreros y empresarios, de sindicatos y patronales. Si este mundo es azuzado por el marxismo, la lucha de clases y el odio, el trabajo se convierte en una plataforma de lucha e incluso de violencia y de conflicto”, e insiste en que “por eso, es urgente que en este mundo del trabajo entre de lleno el amor cristiano, que construye y edifica la ciudad terrena, y convierte el universo laboral en un clima de concordia y buenas relaciones”.

No está ajena la iglesia, por tanto, a la realidad laboral ni a la obrera. De hecho, como recuerda el obispo, este año se conmemora el 75 aniversario de la fundación de la HOAC “que el siervo de Dios Guillermo Rovirosa puso en marcha con un gran amor a Cristo y a su Iglesia, y una gran pasión por el mundo obrero”

Concluye el prelado diciendo que “en este año josefino, es ocasión de recurrir al Patriarca de la Iglesia universal para que suscite en el mundo del trabajo ese amor con el que él enseñó a Jesús el trabajo de sus manos y nos alcance con su intercesión y nuestra colaboración un trabajo digno para todos, pues el hombre se construye con la acción de Dios y la obra de sus propias manos”.

Pueden leer la carta pastoral en su integridad en este enlace

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