OPINIÓN | Gestos, barrios, historia y señorío de Viernes Santo


Hubo gestos como el de la banda de música de la Estrella que le ofrendó un ramo a la Virgen de la Soledad

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La banda de la Estrella entrega un ramo de flores a la Virgen de la Soledad./Foto: Francisco Patilla
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La banda de la Estrella entrega un ramo de flores a la Virgen de la Soledad./Foto: Francisco Patilla

El Viernes Santo puso el penúltimo capítulo de las cofradías en la Semana Santa de 2021. Y dejó, como en jornadas precedentes, la constancia de que la gente tiene ganas de calle, de cofradías y de que en 2022 regresen las procesiones.

No será fácil y, tras lo visto este último año, es mejor no aventurar una fecha de vuelta, porque depende del coronavirus, de la gestión de la pandemia (más difícil que lo primero), de las cepas, del ritmo de vacunación y de una serie de garantías que, a día de hoy, no están ni mucho menos claras.

Entre tanto, la del Viernes Santo fue una jornada de detalles. De la espera de la Conversión para realizar, por primera vez, estación de penitencia en la Catedral en Semana Santa (debía haber sido el año pasado). De la solemnidad que la hermandad del Santo Sepulcro imprime a cada acto que realiza. Como tan bien saben hacerlo cofradías históricas del día, como los Dolores y la Expiración. Del tono alegre, de barrio, del Descendimiento y de la Soledad -valga la redundancia- en un barrio al que llegó hace solo unos meses.

Y, precisamente en los Franciscanos, se vio como la gente no dejó de acudir a disfrutar de la dolorosa que esculpiera Álvarez Duarte. A esto se sumaron gestos como el de la banda de música de la Estrella que le ofrendó un ramo a la Virgen.  Lo propio hicieron Enrique Garrido y su equipo. Un gesto poco acostumbrado en un excapataz de una cofradía, que demostró señorío, como el del Viernes Santo cordobés.