El fin de aquella carrera oficial en la Catedral


De aquellos años quedan unas fotografías en blanco y negro espectaculares que durante las décadas sucesivas sirvieron de rescoldo hasta llegar al momento actual

carrera oficial
Palcos en la calle Torrijos. /Foto: LVC

El experimento de llevar la carrera oficial a las inmediaciones de la Mezquita-Catedral a comienzos de la década de los 60 del pasado siglo nació condenado al fracaso. Cuando la única razón del traslado era la potenciación turística de la ciudad, dejando al margen la opinión de las propias hermandades, aquello no podía acabar bien.

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Palcos en la calle Torrijos. /Foto: LVC

De aquellos años quedan unas fotografías en blanco y negro espectaculares, que durante las décadas sucesivas sirvieron de rescoldo hasta llegar a la situación actual, en la que se ha llegado a aquel punto de partida, pero por otra vía, con la iniciativa de las cofradías, sin tutela oficial, para lograr la finalidad indiscutible de hacer estación de penitencia en el interior del primer templo de la Diócesis.

Además, en aquel primer intento fueron las hermandades las que sufrieron directamente las tensiones que se generaron en torno a la iniciativa. El Ayuntamiento se mantenía firme en su intención de llevar las procesiones a la Mezquita-Catedral, lo que enervó los ánimos de los bares y los comercios del centro de la ciudad, que eran los que se ponían literalmente las botas en los días de la Semana Santa con una carrera oficial en la puerta de sus negocios. 

Una doble carrera oficial

La solución a este conflicto cayó como una losa sobre las espaldas de las hermandades, que para contentar a unos y a otros fueron obligadas a realizar una carrera oficial oficial por la Mezquita Catedral, y luego un denominado itinerario obligatorio que discurría por el centro de Córdoba.

Como era de suponer, aquello no podía durar mucho. A los tres años se puso fin a la aventura y en febrero de 1964 se acordó una nueva carrera oficial que recordaba mucho a la anterior, por las calles Capitulares, Claudio Marcelo, plaza de las Tendillas, Gondomar y Gran Capitán hasta su cruce con Ronda de los Tejares, que era donde estaba el Gobierno Civil.

En este pulso, la victoria no fue del todo cofrade, y para contentar a la otra parte, la Agrupación de Cofradías se vio en el compromiso de recomendar a las hermandades que tanto en el recorrido de ida como en el de vuelta “procuren transitar por los lugares típicos de la población, en primer lugar las calles que circundan la Santa Iglesia Catedral”. 

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