El año en que no salió el Descendimiento


No había en el Campo de la Verdad, en aquel momento, un espacio con las dimensiones necesarias para montar el paso

Descendimiento
Cristo del Descendimiento. /Foto: LVC

Hubo un tiempo en que el rigor de la salida en procesión no se cumplía tan a rajatabla como en la actualidad. Las razones podían ir desde las dificultades económicas a la falta de mano de obra para la organización del cortejo, entre otras. Si no se podía salir, no se salía. Lo que hoy día sería noticia destacada en los medios de comunicación -y en las redes sociales no digamos- en aquella época no pasaba del disgusto de unos pocos que harían todo lo posible por recuperar al año siguiente su salida a la calle.

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Cristo del Descendimiento. /Foto: LVC

En cambio, si la causa de imposibilidad de hacer la estación de penitencia era la lluvia no había mucho impedimento, ya que se aplazaba la salida al día siguiente, o al otro o cuando se pudiera, y no pasaba nada. No existía la Junta Local de Seguridad que cada año diseña el despliegue policial durante la Semana Santa y si había que cortar alguna calle al tráfico -ahora llamado eufemísticamente movilidad- pues se cortaba. Al fin y al cabo no había tantos coches.

La hermandad del Descendimiento se quedó en 1955 en su parroquia de San José y Espíritu Santo. Y no fue por falta de recursos económicos ni de personal. La razón fue logística, debido a que en aquel año acometía la Diócesis unas obras de ampliación en el templo, por la multiplicación de su feligresía con el barrio que acababa de crear en sus inmediaciones el obispo fray Albino.

Esta intervención conllevó la demolición de una nave lateral que era en la que se montaba el paso y desde el que salía a la calle. En febrero de aquel año, al ver que las fechas de la Semana Santa se acercaban peligrosamente y que la nave no había sido reconstruida, como estaba comprometido, se reunió la junta de gobierno y decidió suspender la procesión.

Este acuerdo se tomó después de que la propia hermandad y la Agrupación de Cofradías se dedicasen a buscar un lugar alternativo desde el que pudiera salir la procesión. El trabajo fue improductivo. No había en el Campo de la Verdad, en aquel momento, un espacio con las dimensiones necesarias para montar el paso del Descendimiento.

Con motivo de estas obras, la cofradía del Descendimiento tuvo que desarmar el paso pieza a pieza para poder guardarlo en otro lugar mientras se construía la nueva nave. La hermandad argumentó que el proceso de montaje y desmontaje de nuevo supondría, además, un importante coste que sólo asumiría si la reconstrucción de las andas fuese la definitiva.

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