Los detalles del Miércoles Santo: Una túnica regia


La coronación de la Paz y Esperanza está cada vez más cerca y la pandemia no podrá con ella

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Nuestro Padre Jesús de la Pasión./Foto: Jesús Caparrós
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Nuestro Padre Jesús de la Pasión./Foto: Jesús Caparrós

La historia de la Semana Santa se escribe en crónicas de las procesiones que fueron, pero también en las que no. Desde 2018 no vemos en Córdoba realizar estación de penitencia en la Catedral a todas las cofradías del Miércoles Santo y fue en 2019 cuando contemplamos únicamente al Perdón en el templo mayor. En 2020 estuvimos confinados y, este 2021, los cofrades disfrutaron del Señor del Perdón y de la Virgen del Rocío y Lágrimas, en la veneración que la cofradía dispuso en la parroquia de la Trinidad.

Entre tanto, en San Lorenzo se disfrutaba de su hermandad más clásica, la del Calvario. El Señor y su mirada, siempre dulce, no dejan impasible al espectador. Como tampoco la Virgen del Mayor Dolor, rota por el dolor de la muerte. Un dramatismo Barroco que encuentra su contrapunto en los angelitos que González Jurado esculpiera para portar la cruz del Jesús que recorre la Vía Sacra.

Los templos hablan de sus hermandades y, en San Pedro, narra la historia de la hermandad de los Santos Mártires y la Misericordia. La cofradía dispuso un Miércoles Santo repleto de actos, para hacer de la jornada lo que merecía, que fuera especial. Los homenajes se fundieron en el bello manto de la Virgen de las Lágrimas en su Desamparo, que acaba de restaurar Juan Rosén.

El Miércoles Santo fue multitudinario en Capuchinos -quizá demasiado al final de la jornada-. Y allí, en pleno corazón de Córdoba, la hermandad de la Paz dejó constancia del fuerte arraigo de la Paloma de Capuchinos y del Señor de la Humildad y Paciencia. La coronación de la Paz y Esperanza está cada vez más cerca y la pandemia no podrá con ella.

Pero la Córdoba castiza está en otro barrio, el de San Basilio. Allí, en la parroquia de la Paz esperaban a sus devotos la Virgen del Amor y el Señor de la Pasión. Y no lo hacían de cualquier forma, ya que el titular cristífero lucía la ‘Túnica de la Corona’. Una pieza de alta escuela que brillaba en el templo como esa esperanza de que todo pasará y podremos vérsela a Pasión procesionando por las calles de su barrio, camino de la Catedral, un próximo Miércoles Santo.

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