El Buen Suceso sale a la calle por primera vez


La Virgen de la Estrella fue bendecida en 1974 y se incorpora al paso de misterio al año siguiente

Buen Suceso
Paso del Buen Suceso. /Foto: LVC
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Paso del Buen Suceso. /Foto: LVC

Los años del Concilio Vaticano II y los siguientes no fueron nada fáciles para las hermandades, encuadradas en una religiosidad popular que se miraba con desdén desde determinados ámbitos eclesiales. Contra viento y marea se mantuvieron las cofradías, aun con la incomprensión de algunos párrocos, y más heroico aún fue la fundación de nuevas hermandades en este tiempo, como es el caso en Córdoba de las del Nazareno, el Santo Sepulcro y el Buen Suceso.

Esta última, echó a andar a finales de 1973 en la feligresía de San Andrés y desde un principio tuvo claro lo que quería que fuese su estación de penitencia. Un paso de misterio con Jesús con la cruz a cuestas, la Virgen, San Juan y la Magdalena. Para un segundo momento dejaron la incorporación en un paso bajo palio de la Virgen de la Caridad, como así fue.

Aquel primer cortejo del Buen Suceso estuvo formado por 80 nazarenos, ya que era el número de túnicas rojas y azules que había podido confeccionar la hermandad. Finalmente se les asignó por la Agrupación de Cofradías el Martes Santo como día de salida, algo que ellos ya barajaban, por ser la jornada de la Semana Santa con menos procesiones en la calle.

Las imágenes del Buen Suceso

Esta cofradía recurrió a imágenes antiguas que habían perdido el culto para incorporarlas como titulares. Así pasó con la imagen del Nazareno del Buen Suceso, del que se contaba que había recibido culto en la parroquia de la Magdalena y algo parecido ocurrió con las demás tallas.

La imagen de la Virgen que figuraba en el primer paso recibió la advocación de la Estrella, que en 1974 fue adquirida para incorporarla a la procesión al año siguiente. Fue bendecida por el entonces vicario general, Alonso García Molano, el día de San Andrés de dicho año, en el transcurso de una solemne misa en la que intervino el Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena. Además, en la misma ceremonia le fue impuesta una corona y al día siguiente, domingo, quedó en solemne besamanos en la parroquia.

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