Un siglo de una procesión sólo de mujeres


El cortejo tuvo un recorrido por los barrios populares y distinto al habitual del Viernes Santo

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La Virgen de los Dolores, en 1921. /Foto: LVC

Hablar hoy en día de la presencia de las mujeres en las procesiones es, aparte de irrelevante, muy cursi. Atrás, muy atrás, quedó un proceso que se resolvió con toda naturalidad por el que en Córdoba las mujeres se ciñeron su túnica para hacer estación de penitencia como cualquier otro hermano. También queda atrás esa época en la que esta presencia femenina era clandestina. El capirote podía ocultar el rostro, pero no el resto de un físico que las delataba en un tiempo donde los estatutos reservaban este cometido sólo a los hombres.

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La Virgen de los Dolores, en 1921. /Foto: LVC

Por estos motivos, llamó mucho la atención que hace un siglo, en el Domingo de Ramos de 1921, que cayó en 20 de marzo, la Virgen de los Dolores saliera a la calle con un cortejo formado única y exclusivamente por mujeres. Éste no fue el único elemento extraordinario de una procesión que tenía varios elementos inéditos hasta ese momento.

El primero de ellos, como ya se habrá advertido, es el de la fecha: el Domingo de Ramos. La hermandad decidió tener una salida procesional distinta a la del Viernes Santo, que no estuviera encorsetada en la oficialidad del Santo Entierro que organizaba el Ayuntamiento, y para eso fijó este día, por ser el primero de la Semana Santa y por no haber ese día otras procesiones en Córdoba.

Recorrido de la procesión

El recorrido no tenía nada que ver con el habitual del Viernes de Dolores, que se mantenía prácticamente inmutable desde el establecimiento de la procesión oficial del Santo Entierro en 1849. Cuando se anunció esta salida extraordinaria se puso especial énfasis en remarcar que el recorrido sería por los “barrios más apartados”, aunque a esos barrios alejados de hace un siglo no se le atribuye ahora esa cualidad, por estar dentro del casco histórico.

El itinerario fijado fue el siguiente, en la nomenclatura de la época: Capuchinos, plaza de Colón, Puerta del Rincón, Isabel Losa, Santa Isabel, Santa Marina, Moriscos, Dormitorio, plaza de San Agustín, Rejas de Don Gome, Álamos, Barberos, San Andrés, San Pablo, Salvador, Ayuntamiento, Claudio Marcelo, María Cristina, Alfonso XIII, Capuchinas, Torres Cabrera y Capuchinos.

El cortejo se puso en marcha a las 17:00 y regresó a las 21:00. La hermandad de los Dolores pidió que al paso de la procesión se pusieran colgaduras e iluminaciones en los balcones. 

Los únicos hombres que figuraron en la procesión fueron el preste y sus ministros, así como la presidencia, que estuvo formada por los canónigos Orellana y Gallegos Rocafull, así como por el hermano mayor, Agustín Marín, y Jerónimo Padilla, miembro de la junta de gobierno.

Otro de los hechos singulares que revistieron a esta procesión fue que la Virgen de los Dolores lució el manto azul de las palomas, que llevaba algunos años sin sacarlo a la calle. Aquella procesión se mantuvo durante algunos años y decayó debido al alto coste que le suponía a la hermandad realizar dos procesiones en una misma semana.