El resurgir de la Semana Santa en 1940


Aún faltaban cuatro años para la fundación de la Agrupación de Cofradías, pero las hermandades ya organizaban las procesiones

Semana Santa cofradía hermandad procesión
Cristo de Gracia. /Foto: LVC

Las cofradías cordobesas se enfrentaron en la Semana Santa de 1940 al reto de ponerse al día no sólo tras la guerra civil sino también tras la segunda república, que no fue nada propicia a esta forma de expresión de la religiosidad popular. En este periodo de ocho años sólo hubo procesiones en dos años, 1935 y 1936, pero el desarrollo de no se produjo en un clima de normalidad, ya que no todas las hermandades pudieron salir a la calle.

Semana Santa cofradía hermandad procesión
Cristo de Gracia. /Foto: LVC

Los años 30 truncaron el auge que había tomado Semana Santa cordobesa y frenaron en seco un crecimiento, tanto en lo patrimonial como en capital humano, que quedó en dique seco a la espera de tiempos mejores. Este paréntesis nefasto para las hermandades se cerró en 1940 y los cordobeses de la época acogieron con entusiasmo la recuperación de esta celebración tan popular.

La mejor prueba está en los datos: en la Semana Santa de 1925 sólo salió a la calle la procesión oficial del Santo Entierro con cuatro cofradías y unos 250 nazarenos. En 1940, según publicó la prensa de la época, las hermandades que salieron en procesión fueron 13 con 1.500 nazarenos.

El Cabildo Catedral también contribuyó tanto con la recuperación del canto del Miserere como con la instalación del Monumento en la nave de Villaviciosa, dos acontecimientos que tradicionalmente concitaban a numerosos cordobeses en los días de la Semana Santa.

Una Semana Santa de cinco días

En este año se comenzaron a ocupar todos los días con procesiones a partir del Domingo de Ramos, aunque el reparto, como se verá, poco o nada tiene que ver con el que ha llegado a la actualidad. De este modo, En el Domingo de Ramos se ubicaron las cofradías del Señor de la Sentencia -entonces intitulado así- y la Virgen de la Esperanza, además del Señor de la Caridad.

El Lunes Santo estaba aún por cubrir y el Martes Santo fue el día de las hermandades del Huerto y de la Paz y Esperanza. El Miércoles Santo aún mantiene a dos de las tres cofradías que hicieron estación de penitencia en la Semana Santa de 1940, como es el caso del Calvario y la Misericordia, aunque en aquel año se ubicó también en esta jornada al Cristo de Gracia.

Lo mismo ocurre con el Jueves Santo, donde persisten la Virgen de las Angustias y Jesús Caído, mientras que dicho año ambas estuvieron acompañadas por el Cristo del Descendimiento.

Por último, el Viernes Santo se mantuvo en su denominación la procesión oficial del Santo Entierro, formada por tres hermandades que aún mantienen su salida en este día, como son las del Cristo de la Expiración, el Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores.

Aún faltaban cuatro años para que se fundara la Agrupación de Cofradías, pero esto no era impedimento para que las hermandades se organizaran entre sí tanto para la celebración de la Semana Santa como para otro tipo de actividades.

De este modo, se puso en marcha un concurso de saetas, que se celebró en los estudios de Radio Córdoba, y en el que se premiaba tanto al cantaor como al autor de la letra, ya que en las bases que pedía que tuvieran referencias a la ciudad de Córdoba.

También, las hermandades lograron que no sólo hubiera sillas en la calle Claudio Marcelo, sino que el Ayuntamiento instalara palcos ante la fachada principal de la Casa Consistorial para presenciar el paso de las estaciones de penitencia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here