Dios se revela a través de su Hijo


La transfiguración es la protagonista del segundo domingo de Cuaresma

“Cuando Dios se revela, cuando Dios se comunica, el corazón humano experimenta una gran paz, como una gran plenitud”. El obispo de Córdoba nos habla esta semana en su carta pastoral de la transfiguración del Señor como hecho principal para el segundo domingo de Cuaresma. Si la  Cuaresma es un camino de preparación para recibir la Gracia, en los evangelios encontramos el pasaje que se refiere precisamente a ese encuentro que Pedro, Santiago y Juan experimentan en el monte Tabor junto a Cristo, cuando se les muestra dejando “traslucir en su rostro y en sus vestidos el fulgor de su divinidad”.

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Diócesis de Córdoba
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Diócesis de Córdoba

Monseñor Demetrio Fernández nos muestra la transfiguración como una ‘ayuda’ en este camino cuaresmal. ” La transfiguración viene a mostrarnos la meta, para que se nos haga llevadero el camino. A dónde nos dirigimos cuando hemos empezado el camino de la ascesis cuaresmal, en la que tan pronto nos cansamos. Teniendo en el horizonte la meta, la dureza del camino no nos eche para atrás. Es lo que hizo Jesús con sus tres apóstoles. Después de haberles anunciado su muerte en la Cruz, subió a la montaña alta y allí les mostró el resplandor de su luz para testimoniar de acuerdo con la ley y  los profetas que por la pasión se llega a la gloria de la resurrección, como dice el prefacio de este domingo”.

“Hemos nacido para ser divinizados”

El prelado nos recuerda que somos llamados a la santidad, que “hemos nacido para ser divinizados”. Cuando nos miramos a nosotros mismos, a poco que nos conozcamos, nos damos cuenta de nuestras carencias, de nuestra pobreza. Con estos mimbres parece imposible hacer un cesto. Pero cuando miramos a Jesucristo, cuando lo contemplamos hoy transfigurado, él nos trasmite el mensaje de que es posible el cambio, es posible la metamorfosis de nuestra vida, es posible la santidad. Más aún, él viene a decirnos que esa es nuestra meta, que ahí quiere llevarnos él de su mano”.

La carta pastoral de esta semana, que lleva por título “Mi Hijo Amado, escuchadle”, pueden leerla íntegramente en la página de la diócesis de Córdoba. 

 

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