Una historia de capataces


La amistad entre Francisco Luis Castaño y Ángel Muñoz se refleja en el equipo ce capataces de Jesús Nazareno

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Francisco Luis Castaño y su equipo de capataces en el Vía Crucis de las Hermandades, presidido por la imagen de Jesús Nazareno./Foto: Jesús Caparrós
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Francisco Luis Castaño en el Vía Crucis de las Hermandades, presidido por la imagen de Jesús Nazareno./Foto: Jesús Caparrós

El Vía Crucis de las Hermandades que se celebraba este sábado dejaba numerosos detalles. Presidido por la imagen de Jesús Nazareno, se pudo ver en la Catedral a algunas de las hermanas hospitalarias, que tanto han sufrido los rigores del coronavirus durante estos últimos meses.

También se citaron numerosos representantes políticos. Y, como no podía ser de otra forma, ante la parihuela de Jesús Nazareno, estuvo su capataz, Francisco Luis Castaño. En su equipo también destacaba la figura de otro capataz, Ángel Muñoz, que ahora acompaña a Castaño en las labores de auxilio, como Castaño hizo con él cuando Muñoz mandaba la cuadrilla de Nuestra Señora de las Angustias.

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Francisco Luis Castaño y Ángel Muñozen el Vía Crucis de las Hermandades, presidido por la imagen de Jesús Nazareno./Foto: Jesús Caparrós

En aquella etapa, fue el propio Muñoz el que recomendó a Castaño cuando la hermandad del Nazareno buscaba un capataz para dirigir a la cuadrilla del Señor. Un acto de generosidad, ya que Muñoz renunciaba a su hombre de confianza, su segundo, para ser concretos. Un gesto que demostraba la fuerte amistad que los une y da la medida de la grandeza de un ámbito de las cofradías, que no siempre -o casi nunca- ha sido tratado como merece.