“El demonio existe, Jesús lo ha derrotado”


En la carta pastoral de esta semana, el obispo de Córdoba recuerda, recién iniciada la Cuaresma, que "el enemigo es más fuerte que nosotros"

Puede sonar desfasado, cómico o parecer algo supersticioso hablar del demonio. Puede ser considerado un personaje mítico. Pero ese es el mayor truco del espíritu del mal: hacernos creer que no existe. Así lo recuerda el obispo de Córdoba en la carta pastoral de esta semana, centrada en el tiempo de Cuaresma que hemos comenzado y lo que estos 40 días de preparación espiritual suponen. “El demonio es muy listo. Y nos tiene engañados haciéndonos creer que no existe, que no actúa, que es un mito. Y mientras tanto él está encizañando, tirando de nosotros hacia el mal, queriéndonos apartar de Dios continuamente. No seamos tontos. El demonio existe, el demonio trabaja, el demonio está continuamente haciendo su labor. El Papa Francisco nos lo recuerda continuamente y nos alerta para no dejarnos engañar”.

¿Por qué hablar del demonio?

Porque precisamente Jesucristo fue tentado por él durante sus 40 días en el desierto previos a la Pasión. Porque no cedió. Un pasaje que nos recuerda el prelado esta semana. “Jesús no necesitaba ser puesto a prueba, pero dejó que el enemigo lo tentara para poder derrotarlo y enseñarnos a nosotros cómo hemos de actuar en nuestra lucha contra Satanás. El demonio se acercó a Jesús en varias ocasiones, se le insinuó de varias maneras. Los evangelios sinópticos tipifican el momento de las tres tentaciones del desierto, al comienzo del ministerio público, pero hay además otros momentos, como cuando Pedro se resiste a ir por el camino de la Cruz o cuando Jesús experimenta la prueba definitiva en la oración del huerto”. Un enfrentamiento que siempre mantuvo Jesús y del que siempre salió victorioso. Su proceder es el ejemplo para los cristianos que buscan no ceder  a las tentaciones y al pecado, las herramientas con las que trabajar. “En el programa de Jesús, un capítulo importante es su lucha frontal contra el demonio. Desde el comienzo de su ministerio, se retira cuarenta días para luchar contra él. Y lo vence por la oración y el ayuno, por la escucha de la Palabra, por el rechazo frontal sin admitir negociaciones. “Cuanto más tarde se decide el hombre a resistirle, tanto más débil se hace cada día, y el enemigo contra él más fuerte” (Kempis 13,5).

Oración, ayuno y limosna

Don Demetrio recuerda que ” la Iglesia, en este camino cuaresmal, nos pone delante de los ojos ya desde el primer domingo de cuaresma que aquí tenemos un trabajo fundamental: la lucha contra Satanás. Si la vida es una lucha permanente, debemos saber quién es el enemigo para emplear los medios adecuados. De lo contrario, iremos de derrota en derrota. Nuestra lucha no es contra los poderes de este mundo, sino contra los espíritus del mal (Cf. Ef 6,12), nos recuerda san Pablo. El enemigo es más fuerte que nosotros”, para concluir que “sólo podremos vencerle con el poder de la gracia que viene de Dios, con la oración, el ayuno y la limosna. Manos a la obra, la cuaresma es tiempo de ejercicio, de lucha, de ascesis. Y no es una lucha en solitario, sino una lucha solidaria, con toda la Iglesia y en favor del mundo entero. La victoria está asegurada”.

La carta pueden leerla íntegra en el enlace de la página de la diócesis de Córdoba.

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