Joaquín Nevado, director de la Sinfónica de Dos Torres: “No he pasado una Semana Santa más triste en mi vida”


Joaquín Nevado.
Joaquín Nevado.
Joaquín Nevado.
Joaquín Nevado.

La banda municipal Sinfónica de Dos Torres es una de las formaciones que, antes de la pandemia, venían mostrando un ascenso constante y firme, que la habían llevado a convertirse en uno de los grandes valores al alza del panorama musical cordobés.

Uno de los grandes artífices de ese auge es su director, Joaquín Nevado, que ha guiado a la formación de Los Pedroches a pasar de 20 miembros a 120 en un pueblo de 2.000 habitantes. Ahí es nada. El trabajo es su seña de identidad y, en la siguiente entrevista nos habla de ello. 

¿Cómo se acerca al mundo de la música?

Era muy pequeño, casi no me acuerdo, me lo han contado (risas). Tenía cinco años y mis padres me sacaron a ver las procesiones y mi padre siempre me decía que, hasta que no pasara el último músico de la banda del palio, no nos íbamos. Me empezó a llamar la atención y un tío mío era hermano mayor de una cofradía de Linares y allí se estilan mucho las bandas de cabecera. Me llevó a un ensayo y me dieron unos tambores dobles, para tocarlos allí. Me acuerdo de las emociones.

Luego me empecé a formar en el Conservatorio (con 8 años) y, dentro de la banda de la hermandad, se hizo una agrupación musical y empecé con el tambor. En el año ’92 se formó la banda de música y empecé a tocar el clarinete. Después hice el grado profesional y el superior en Córdoba.

Llega a Córdoba y, de esos años, qué recuerda con más cariño.

A mí Córdoba me enamoró. Es una ciudad que me atraía mucho. Sus gentes, la ciudad, el ardor cultural y musical que hay allí.

¿Qué es lo más difícil de estudiar música?

Lo peor es que aunque fuera sábado, domingo o festivo tienes que estar con tu instrumento estudiando. El resto de las asignaturas las estudias como en cualquier carrera normal, pero en tu especialidad instrumental tienes que estar todos los días al pié del cañón, tocando seis o siete horas, para tener un nivel bueno. 

Es de Linares, estudió en Córdoba y es director de la Sinfónica de Dos Torres.

Joaquín Nevado.
Joaquín Nevado.

Fue curioso. En el año 2008 estaba haciendo el último curso del superior y me llamaron para hacer una sustitución -a través de un amigo- para la Escuela de Música de la Mancomunidad de Los Pedroches. Durante ese año, daba clase en Hinojosa del Duque, vinieron tres alumnos de Dos Torres e hicimos muy buenas migas. Por ese entonces, la banda de música de Dos Torres estaba muy flojita, con unos 20 músicos y el director estaba recién jubilado. Estaba haciendo las pruebas para músico militar y llegué a la final. No me quedé con la plaza y ese mismo día me llamó el alcalde de Dos Torres. Estaba en Madrid y me dijo, “mañana te vienes por aquí que te quiero hacer una entrevista”. Fue en agosto de 2009, hice las pruebas en la feria y caímos en gracia y se creó en septiembre la escuela de música y, desde entonces, aquí estoy.

Desde entonces hasta hoy, ¿cómo ha evolucionado la banda?

Increíble. En el primer ensayo habría 18 músicos. En el primer curso ya empezaron a salir componentes y, al año siguiente, se corrió la voz y fuimos incrementando las plazas. En cuestión de cuatro-cinco años ya habíamos doblado, estábamos 50 músicos. Hasta unos 120-130 que estamos en la actualidad, 11 años después. Contamos con la banda de la escuela y la propia banda en sí.

En Dos Torres estamos 2.000 habitantes, en toda la comarca hay 50.000, estamos separados del mundo, ayudas las justas, entonces todo lo que hagamos va a ser lo que nos trabajemos nosotros mismos

En estos años han acompañado a varias hermandades en Córdoba.

La primera fue las Lágrimas y luego estuvimos dos años con el Rayo. Llegó La O, que fue la que nos terminó de abrir las puertas, con Rafa (González) a la cabeza. Son gente espectacular, guardamos muy buena amistad.

¿Cómo definiría esas experiencias en Córdoba?

Pese a que no eran hermandades que estaban en la nómina de Semana Santa, cada vez que hemos salido de casa me he tomado la actuación como si fuera en el Albert Hall. Porque sabemos la responsabilidad y gracias a esas procesiones se nos han abierto muchas puertas. Después del primer año de La O se nos abrieron en Granada (con la Virgen de la Estrella) y, si quisiéramos, podríamos tener tres o cuatro días en Granada con hermandades fuertes. Al tercer año de La O, también salimos con la Virgen del Triunfo de Granada. En Córdoba nos abrieron muchas puertas y este año hemos tenido la suerte de entrar, por primera vez en nuestra historia, en una hermandad que procesiona en carrera oficial.

Una sensación agridulce la de entrar en Semana Santa con la Palma y no poder salir.

Me va a dar mucha rabia que nos tengamos que quedar en casa. Las miras las tenemos puestas en 2022. Con muchas ganas, porque dos años sin procesiones de Semana Santa es mucho tiempo y los que somos un poco jartibles de esto es para nosotros un mundo. Pero para la banda fue una inyección de moral increíble, porque era como ese premio a tanto trabajo. En Dos Torres estamos 2.000 habitantes, en toda la comarca hay 50.000, estamos separados del mundo, ayudas las justas, entonces todo lo que hagamos va a ser lo que nos trabajemos nosotros mismos. En un pueblo tan chico, que haya una banda como la nuestra con ese número de componentes y una agrupación musical también es ya un éxito.

¿Cómo vivieron en la banda la Semana Santa de 2020?

Yo no he pasado una Semana Santa más triste en mi vida. El Domingo de Ramos me pegué una panzada de llorar. Fue todo de sopetón, el 8 de marzo fue el último concierto que dimos, en Pozoblanco, y estuvimos ensayando la semana siguiente y se empezó a poner fea la cosa. Pensaba que iba a durar un par de semanas. Fueron días muy amargos.

¿Este parón va a afectar mucho a las bandas?

Va a haber bandas que lo van a pasar mal hasta que llegue la Semana Santa del 2022, porque las que no tienen apoyo institucional lo van a pasar mal porque los ahorros se gastan y no estamos generando ingresos. Tienes que tener un buen colchón para poder aguantar tanto tiempo. Estos dos años se nos van a hacer duros. Nosotros tenemos la suerte de contar con el Ayuntamiento. Ojalá que pase pronto ese tiempo.

Pienso que se van a perder músicos en el camino. Para muchos esto es un hobby y vienen por el arrastre del amigo, del compañero. Y tanto tiempo sin actividad hace que se pierda gente. Eso es lo que estoy viendo por las bandas que llevo por la zona. 

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