La diferencias entre dos cuaresmas que los cofrades no olvidarán


Cuando Córdoba se preparaba para la Cuaresma de 2020, la pandemia se antojaba algo lejano. Nada más lejos de la realidad que vendría

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Ensayo de la cuadrilla de costaleros de la Estrella./Foto: Francisco Patilla
Altar de cultos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, en una imagen de archivo./Foto: Jesús Caparrós

En apenas 24 horas será Miércoles de Ceniza y la sensación, para casi todos los cofrades, es muy distinta al mismo momento de hace un año. Y es que, cuando Córdoba se preparaba para la Cuaresma de 2020, la pandemia se antojaba algo lejano. Nada más lejos de la realidad que vendría.

En aquel momento de 2020 las igualás de las cuadrillas se habían consumado y los ensayos comenzaban a realizarse con total normalidad. Los vía crucis de Jesús de las Penas y de Coronación de Espinas abrirían la Cuaresma con la certeza de que el tiempo fuerte de los cofrades había llegado.

En el horizonte estaba el Vía Crucis de la Agrupación, que presidió el Señor de la Sentencia, tal vez, como el broche a una época que, un año después, nadie se atreve a decir que regresará como si nada hubiera pasado. Los cultos de la Expiración no se habían aplazado y el Señor de la Santa Faz y el del Santo Sepulcro iban a comenzar sus quinarios. 

Casi nadie pensó que, apenas unos días más tarde, todo pararía en seco. Nos confinaron y el Cristo de la Buena Muerte se quedó presidiendo el altar mayor de San Hipólito con aquella imponente máquina de cultos. Las procesiones pasaron a ser un recuerdo y se quiso pensar que en septiembre todo echaría a andar. 

Las procesiones no volvieron y las cofradías entendieron que solo podían hacer lo que siempre han hecho, ayudar a quienes más lo necesitan. Y sin procesiones, con cultos de aforo reducido, con más aroma a hidrogel que a incienso, la vida ha proseguido como en las crónicas de las pestes de otros siglos.

La vida sigue su curso, pero todo ha cambiado para las cofradías. Los interrogantes del mañana son todos. Y cómo se regresará a la normalidad (si es que eso pasa) es una incógnita en la Cuaresma que está a punto de comenzar. Solo nos queda pedir a Jesús Nazareno cuando atraviese las naves de la Catedral y lo contemplemos a través de una retransmisión, que esto pase pronto y no tengamos que seguir buscando las diferencias de lantes y después del covid.

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