Girasol del Señor, tal día como hoy se hizo hermano del Nazareno el Padre Cristóbal


Fermín Pérez: "Es un día grande para la Casa de Jesús, porque un 11 de febrero del año 1673 el Padre Cristóbal de Santa Catalina se recibió por hermano de la cofradía de Jesús Nazareno"

Padre Cristóbal de Santa Catalina
Imagen del Padre Cristóbal de Santa Catalina
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Escultura del Padre Cristóbal, realizada por Antonio Bernal./Foto: LVC

Corría el último cuarto del siglo XVII, aquel que cambió para siempre la historia de las cofradías, cuando en Córdoba surgió una figura imprescindible para entender parte del relato de la ciudad. Y esa no era otra que la del Padre, el Beato, Cristóbal de Santa Catalina.

Para entender la historia de la hermandad de Jesús Nazareno, su personalidad es indispensable. Pero también lo es para comprobar la verdadera dimensión de la vocación de servicio a los demás, a los últimos de la sociedad. Para acercarnos mejor a su figura y comprender porque este 11 de febrero es un día histórico, el conocido cofrade, Fermín Pérez, nos da las claves del Girasol del Señor, como lo denominó el Padre Posadas.

Un día grande

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Cuadro del Padre Cristóbal de Santa Catalina./Foto: Álvaro Córdoba

Es un día grande para la Casa de Jesús, porque un 11 de febrero, Miércoles de Ceniza, del año 1673 el Padre Cristóbal de Santa Catalina se recibió por hermano de la cofradía de Jesús Nazareno. Fue, sin duda, el punto de partida de la congregación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que hoy -gracias a Dios- en nuestras hermanas hospitalarias sigue viva, manteniendo el espíritu del Padre Cristóbal. Y es un día, o debería de ser, un día grande para los hermanos de la Casa, porque un beato pasó a engrosar las filas de la cofradía de Jesús Nazareno.

Punto de inflexión

Nazareno besapiés 12El Padre Cristóbal llega a una cofradía que tiene un hospitalito pequeño de seis camas. Probablemente, con poquito entusiasmo, con poquita vida, pero existir, existía. A partir del Padre Cristóbal, la cosa se complica extraordinariamente, en el buen sentido de la palabra. De manera que la casa llega a tener más de un centenar de camas para pobres desvalidas; gracias a él y a aquellos colaboradores hermanas a casa y hermanos que hacían la póstula, recogían la limosna por las calles de Córdoba. Y aquel pequeño hospitalito, germen cofrade, que era la hospedería (primero de San Bartolomé y luego de Nuestro Padre Jesús) se convierte en la obra ingente del Padre Cristóbal.

Predilección por los últimos

Se convierte en la hermandad de los Señores de verdad. Como sabemos los cristianos, Nuestro Padre Jesús Nazareno tenía una predilección, que eran los últimos. Y el Padre Cristóbal tuvo una predilección, que eran las últimas. Eran las pobres mujeres que estaban comidas de miseria, en los humeros, en los rincones, tiradas en las calles… y esas son las que él mira, las que él recoge. Hay una cosa muy curiosa, que él no admitía en la Casa a las mujeres que tenían una posibilidad, incluso de pedir. Esas no, esas podían pedir. Eran las que ni siquiera podían pedir, las últimas de las últimas. A mí es lo que más me enamora de mi queridísimo Padre Cristóbal, que él quería a los últimos. Luego llegan los niños, las prostitutas, las monjas de clausura, todo el mundo. Incluso a los curas jubilados que no tenían que llevarse a la boca, también los atiende. Es la misión fundamental de un cristiano y él la llevó de una manera prodigiosa.

Lo tenemos. En sus hermanas y sus hermanos sigue viviendo y, si no lo manifestamos, nostra culpa.

El Bañuelo

Invitaría a la gente de Córdoba a que subiera al Bañuelo y se llevará una inyección de espiritualidad. Es el silencio. Es un sitio que, a los que no lo conocen, los invito con mucha fuerza a que lo conozcan, porque es un lugar de oración, de silencio, de escuchar la llamada de Dios. Ese vibrar del viento, del susurro, de aquello que hablaba San Juan de la Cruz. Y, por supuesto, subir a su ermita, donde él estuvo cerca de siete años de ermitaño, empapándose de la vida de Dios, hasta que Dios lo coge de la oreja y le dice que te bajes que allí tienes mucho que hacer. Él no se planteó nada. Es un hombre que, curiosamente, no tiene proyectos. El proyecto es, te miro a ti, y el Señor le dijo. Girasol del Señor lo llamó el Padre Posadas, que fue su biógrafo.