Francisco Mora, hermano mayor del Resucitado: “La cofradía se encuentra en un momento dulce y tenemos seguir trabajando para que siga así”


Francisco Mora.
Francisco Mora.
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Eduardo Heredia y Francisco Mora. /Foto: Jesús Caparrós

Las hermandades trabajan, en estos tiempos de pandemia, a otro ritmo. Sin eventos a la vista, la obra social y el apartado humano de las corporaciones se han convertido en los grandes ejes de su trabajo. Así lo valora el hermano mayor del Resucitado, Francisco Mora.

El máximo responsable de la cofradía de Santa Marina llegó al cargo en otoño de 2020, en plena pandemia. En la siguiente entrevista nos desvela cómo han sido estos primeros meses al frente de la institución y de cómo se decidió suspender los cultos a la Virgen de la Luz, Madre de la Juventud. 

¿Cómo deciden tomar la decisión de suspender los cultos?

Ha sido una decisión meditada, consensuada y hablada en junta de gobierno. Estaba todo preparado, como en años anteriores, pero subió un paso más el estado de alerta en Córdoba y se veía que no era conveniente intentar juntar personas dentro de la iglesia. Estábamos en una situación en que el corazón puede decir hazlo, pero tenemos que tener la mente fría y decir que no conviene hacerlo, se puede hacer otro año y siempre se puede ir a rezar a nuestros titulares en la capilla.

Ha sido una decisión que te duele. Es una imagen que tiene en el barrio mucha devoción, que fue antigua titular de la cofradía de la Alegría y que procesionó con el resucitado en su momento. Estábamos recuperando esa tradición de piconera del barrio de Santa Marina. Veníamos de dos años con unos cultos bonitos, donde la gente participaba y la iglesia estaba llena. Y este año las circunstancias han querido que no lo podamos hacer. La Virgen sabe perfectamente cuáles han sido los motivos de esa interrupción de los cultos. Y, si ella quiere y estamos todos en condiciones, el año que viene haremos unos cultos a la altura que ella se merece.

¿Ha sido muy dura?

Meditada. Se ha pensado en frío y la situación no daba para mucho más. Tenía muchísimas ganas de hacerle los cultos a nuestra cotitular. Es una imagen que tiene tradición dentro de nuestra cofradía y la estábamos recuperando. Se ha dado las circunstancia de que tenemos que para, pero para coger carrendilla y hacerlo mejor. Estas son cosas muy pasionales, muy de corazón, y duelen mucho más que otro tipo de cosas.

Como hay cosas pendientes de hacer, hay mucha ilusión por terminarlas. Que iremos a otro ritmo, por supuesto.

¿Qué balance hace de estos primeros meses como hermano mayor?

Es positivo. Es muy distinto a lo que muchas veces espera uno, sobre todo, en estas circunstancias. Muchas veces parece que las cofradías están más en la línea de los estrenos, en los proyectos nuevos, etcétera. Las circunstancias han querido que estemos más parados en ese tema y, sin embargo, nos estamos centrando en otras cuestiones. 

Como dije en su momento (durante la candidatura), me gustaría hacer más hermandad que cofradía. Juntar más a los hermanos, que los pilares de la hermandad sean cada vez más fuertes. Tenemos la oportunidad, porque no tenemos esas prisas (porque hay que salir en procesión, montar la cruz de mayo, la caseta de feria…) y ese ritmo desenfrenado que lleva a las cofradías a un funcionamiento loco -por decirlo de alguna forma- durante todo el año; he tenido quizá esa suerte de no hacerlo así. Mi planteamiento es, durante este primer año es que esos tiempos que ya no tenemos por qué dedicar a esos montajes, dedicarlos a hacer una hermandad mucho más fuerte, que ya se venía trabajando muy bien estos años de atrás. Ahora es el tiempo de reforzar esa estructura de cofradía en caridad, conexión con los hermanos…

¿En qué momento se encuentra la hermandad del Resucitado?

En un momento bonito. La hermandad del Resucitado siempre ha ido pasito a pasito, haciendo las cosas bien. Solo hay que echar un poco la vista atrás y ves como ha ido creciendo, tanto en hermanos como en patrimonio, en calidad del patrimonio, etcétera. Tenemos muchas cosas que hacer y muchos proyectos pendientes, sobre todo, en las circunstancias en las que estamos. Se han parado proyectos que, si no hubiese habido pandemia podrían estar acabados o a punto de acabarse, como el palio de Nuestra Señora de la Alegría. 

Como hay cosas pendientes de hacer, hay mucha ilusión por terminarlas. Que iremos a otro ritmo, por supuesto. No podemos ir al ritmo que hemos estado yendo en otros momentos, pero si Dios quiere y nos da fuerza, lo vamos a hacer. Se han puesto sobre la mesa otros proyectos, que ya iremos avanzando para que nuestros hermanos los vayan conociendo y vayan dando su visto bueno para hacerlos.

Las hermandades tienen sus momentos y a nosotros nos han tocado estos tiempos en los que esos proyectos en los que quizá ya no haya que ir haciéndolos rápido, sino alargándolos en el tiempo. Y podemos ir reforzando la parte humana, hermana, de la cofradía, que es muy importante. La gente se ha volcado muchísimo el tema de caridad, porque era necesario y eso es positivo. Cuando se hizo la operación kilo, la recogida de alimentos, la cruz de mayo solidaria. La cofradía se encuentra en un momento dulce, bonito, y tenemos seguir trabajando para que siga así.