Los protagonistas de la “nueva era” de las cofradías


Todos se enfrentan al reto de una nueva etapa para las hermandades de la que, a ciencia cierta, nadie sabe cuántos y cómo de profundos serán sus cambios

Víctor Martínez votando./Foto: Entrada Triunfal
Víctor Martínez votando./Foto: Entrada Triunfal
Olga Caballero./Foto: Jesús Caparrós
Olga Caballero./Foto: Jesús Caparrós

2020 toca a su fin y, pocos dudan, de que el año que acaba ha supuesto el tránsito hacia una nueva etapa en el mundo de las Cofradías. La crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha dejado notar sus efectos sobre unas hermandades que, además de intensificar su obra social, deberán hacer frente a un nuevo modelo en el que, sin procesiones a la vista hasta – todo apunta- después del verano del próximo año, la economía de las distintas corporaciones también sufrirá (algunas ya la padecen) los efectos del covid.

Con la certeza de que sé debe producir un cambio en el modelo de financiación, más pronto que tarde, los encargados de llevarlo a cabo serán, a la postro, quienes ostentan el gobierno de las Cofradías. Y en ese apartado 2020 ha sido un año de cambios en el mando de las hermandades. El más notorio se ha producido en la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la capital, donde Olga Caballero tomaba el relevo de Francisco Gómez Sanmiguel en el mes de septiembre. El primer punto caliente que tuvo que resolver fue el del reparto de la subvención, al que se llegó tras una reforma puntual en la normativa municipal. Está por ver qué sucederá en 2021, si sigue -como parece- sin celebrarse procesiones en Semana Santa. 

En lo que a las hermandades se refiere, dos cambios significativos se han producido en la que abre y cierra la Semana Santa, esto es, Borriquita y Resucitado. Víctor Martínez y Francisco Mora han tomado el relevo de Francisco Figueroa y Francisco Ruiz Abril, en las corporaciones de San Lorenzo y Santa Marina. Pero también hubo elecciones a hermano mayor en instituciones penitenciales como las de la Vera Cruz, el Prendimiento, la Misericordia, la Sagrada Cena y la Soledad.

En unos casos se reeligió a sus actuales responsables y, en otros, son nuevas las caras que gobiernan. Pero todos se enfrentan al reto de una nueva era para las cofradías de la que, a ciencia cierta, nadie sabe cuántos y cómo de profundos serán sus cambios.