Una estampa cofrade, que nadie sabe cuándo volverá


La procesión del Niño Jesús de la Compañía será recordada por ser una de las pocas que, allá por el mes de enero, se celebraron en el año en que no hubo procesiones en Semana Santa

La agrupación musical de la Cena durante la procesión del Niño Jesús de la Compañía de 2020./Foto: BJ
La agrupación musical de la Cena durante la procesión del Niño Jesús de la Compañía de 2020./Foto: BJ
La agrupación musical de la Cena durante la procesión del Niño Jesús de la Compañía de 2020./Foto: BJ
La agrupación musical de la Cena durante la procesión del Niño Jesús de la Compañía de 2020./Foto: BJ

Con la llegada del mes de noviembre, en cualquier año normal de los últimos, numerosos capataces de la capital estarían preparando el calendario de igualás y ensayos. Mientras que las primeras tomas de contacto de algunas cuadrillas ya estarían en puertas de celebrarse.

Si en 2020 no hubiese llegado una pandemia como no se conocía desde hacía un siglo, la hermandad del Santo Sepulcro ya estaría dando forma a los preparativos de la primera procesión del año, la del Niño Jesús de la Compañía.

Una salida procesional que será recordada por ser una de las pocas que, allá por el mes de enero, se celebraron en el año en que no hubo procesiones en Semana Santa. Y, probablemente, lo será aun más, ya que todo apunta a que la de 2021 volverá a ser una semana mayor sin estaciones de penitencia de las hermandades.

Con un horizonte marcado por la incertidumbre, la imagen que les traemos es de 2020, pero eso sí, de dos meses y medio antes de que el coronavirus cambiara todo de arriba a abajo. La confluencia entre la Plaza de las Tendillas y Jesús y María congregaba a una multitud, mientras el banderín de la agrupación musical de la Cena se abría paso.

Ahora, 10 meses después, todo se antoja tan lejano como el hecho de que las propias bandas no puedan ensayar, ni las cuadrillas de costaleros puedan reunirse, las hermandades organicen sus actos internos con un aforo muy reducido y en las calles sea impensable una congregación de personas de ese calibre, al menos, durante los próximos meses.