Manuel Bonilla: “A la gente hay que ir preparándola desde el optimismo”


Manuel Bonilla./Foto: BJ
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Llegamos a la casa de hermandad de la Cena. En la misma sala de juntas, cuando era candidato a la reelección como hermano mayor de la cofradía del Jueves Santo, Manolo Bonilla mantenía el mismo discurso pausado, sereno y consecuente que ahora. La pandemia lo ha cambiado todo, pero él asegura que trabaja desde un “optimismo” que transmite en cada afirmación. Ser el responsable de una cofradía en esta etapa no es sencillo y hay que estar a la altura de lo desconocido. En la siguiente entrevista, Bonilla demuestra que él y su junta de gobierno lo están.

¿Cómo está viviendo la hermandad estos meses?

Como todas las hermandades. Hicimos el último acto el 7 de marzo, con el pregón del costalero. Lo que hemos intentado hacer es vivir la Semana Santa de otra manera. Organizando actos a través de las redes sociales. Y, sobre todo, intentando cubrir los huecos en lo que se nos solicitaba, en especial, cuestiones de caridad. En el tiempo de pandemia hemos visto que era lo más necesario y por supuesto a nivel sanitario y humano. Y una vez que se apertura hemos intentado recomponer la hermandad, como si hiciera su vida normal, dentro del cumplimiento de todas las medidas. Y ya hemos realizado el primer acto de culto, el rosario. Tenemos los cultos programados hasta final de año y los haremos en función de lo que nos permita la pandemia.

Tenemos programado el pregón, que hay dos formas de hacerlo: en la Magdalena (se recortarán varias cosas) y si no se haría a través de redes sociales. Nuestra intención es cubrir todo nuestro itinerario de cultos, a expensas de lo que pueda ocurrir en Semana Santa.

¿Es optimista o pesimista?

Manuel Bonilla./Foto: BJ
Manuel Bonilla./Foto: BJ

Debemos de ser optimistas, aunque sabemos lo que tenemos. Tenemos que dar a nuestros hermanos la sensación de que esto está en una normalidad. No podemos ir con pesimismo, pero tenemos que ser realistas. Quién me dice a mí que a lo mejor estamos todos vacunados, por poner un ejemplo. Que no, pues tendremos que buscar otra fórmula, porque Semana Santa hay, aunque no haya pasos en la calle, no nos confundamos.

Si no hubiera procesiones en 2021, ¿sería muy duro para las cofradías?

El Jueves Santo sería nuestro tercer año sin salir. La dureza viene en el punto y hora que tú sabes que esto tiene un coste en todo: económico, de capital humano… A la gente que ir preparándola, desde el optimismo que hemos hablado antes, pero hay que ir preparándola. Y hay que trabajar con la ilusión de que va a haber pasos en la calle. 

En este tiempo, cuál ha sido el momento más duro como hermano mayor.

Fue el Jueves Santo. Ya no porque no saliéramos, sino porque había emociones encontradas. Aunque sabía que esa realidad estaba ahí, pero fue duro que no pudiera salir la Virgen. Pero también ver la cantidad de fallecidos y que no se encontraba solución. Y muchas veces te hacías la pregunta de dónde va a estar el límite. Vivimos creyendo que somos dioses y una pequeña partícula nos ha bajado a la realidad. De esta vamos a salir y creo que con mayor fortaleza.

Tenemos incertidumbre. Es verdad que el año pasado se cobró en el mes de diciembre. A nivel de mi hermandad, me dijeron que tenía que presentar unos gastos y los he presentado, ya no puedo hacer nada más

¿Qué lección se puede sacar de esto que está pasando?

Que somos algo insignificante, que nos creemos y jugamos a ser dioses y hay nada más que uno y sabe lo que hace. Queremos modificar la vida, queremos quitar la vida, ser eternos y un bichito ha sido capaz de colarnos en nuestro sitio. No debemos caer en los mismos errores, porque esta pandemia es un error cometido por el propio hombre.

Una cosa que sí me ha gustado es que ha salido el lado más humano de la gente, que se ha volcado. 

Hablaba antes del pregón, cómo se deciden por Curro Carbonero.

Ya se le propuso, pero no pudo por razones laborales. Nos decidimos por él porque ya era una de las personas que teníamos en mente hace tiempo. 

¿Cómo está llevando la situación la banda?

Bien, no podemos quejarnos. Se están haciendo los ensayos, con todas las precauciones del mundo. Por voces y tenemos un local con un espacio muy grande. Y trabajando de cara a la Semana Santa del año que viene, porque hay contratos que están firmados.

La subvención municipal aun no se ha cobrado ¿Están preocupados?

Manuel Bonilla./Foto: BJ

Tenemos incertidumbre. Es verdad que el año pasado se cobró en el mes de diciembre. A nivel de mi hermandad, me dijeron que tenía que presentar unos gastos y los he presentado, ya no puedo hacer nada más. Gastos hemos tenido, algunos estaban programados desde el año anterior. Preocupación, sí. Pero siempre digo que más pronto que tarde llegará un momento en que esa partida desaparezca de las hermandades. Tenemos que buscar la generación de más recursos.

Ha entrado en la junta de gobierno de la Agrupación ¿Cómo decide incorporarse al proyecto?

Me lo propuso y tienes que sopesar todas las responsabilidades que tienes (trabajo, hermandad, etc). El proyecto me llamó la atención y decidí probar en esta nueva etapa.

En varios momentos de esta charla ha aludido a que no ha podido salir aun la Virgen, cuando llegue el momento cómo cree que lo va a vivir.

Con la misma ilusión que el primer año. Tenemos la ilusión de que salga y, como decimos nosotros, derrame esperanza por toda Córdoba. Ella sabrá cuándo quiere salir. Además, se han acabado cosas que se podían haber estrenado en su momento y saldrá un poco más completa. Los proyectos no están parados, pero sí está todo ralentizado. La vamos a sacar digna, siempre, y con la misma ilusión.

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