“Cada vez que nos quedábamos sin agua, de la nada aparecía un guarda forestal o un tractorista”

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José Manuel García Urbano, hermano mayor de la filial de la Virgen de la Sierra de Sevilla, desvela cómo está siendo la peregrinación a Cabra

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José Manuel García y su hijo son recibidos por la hermandad de los Remedios Coronada de Mairena del Alcor./Foto: Remedios de Mairena
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José Manuel García y su hijo son recibidos por la hermandad de los Remedios Coronada de Mairena del Alcor./Foto: Remedios de Mairena

José Manuel García Urbano es el hermano mayor de la filial de la Virgen de la Sierra de Sevilla y, junto con su hijo, son los primeros peregrinos de un camino que les llevará hasta el santuario del Picacho este 15 de agosto, para participar en la Romería de Votos y Promesas.

Este personal camino de Sevilla a Cabra vive su primera edición y parte de una idea del propio García: “El año pasado se me ocurrió, durante los cultos de la hermandad, que en lugar de hacer el Camino de Santiago (que todo el mundo lo hace muy respetuosamente), peregrinar desde la parroquia de San Roque hasta la ermita de Cabra”, explica el hermano mayor a La Voz de Córdoba, a mitad de peregrinación.

García se halla en la localidad sevillana de El Rubio y nos atiende con la emoción propia de quien sabe que está poniendo la primera de una iniciativa pionera y cargada de espiritualidad. Pero también de incertidumbres. En este sentido, García explica que “no había trazado y, por la línea más recta, pensamos en recorrerlo por Mairena, Marchena, La Lentejuela, El Rubio, Puente Genil y Cabra. Y en ese transitar por los pueblos ir llegando a la parroquia de la patrona de cada localidad”.

Así lo están haciendo y, como confiesa el hermano mayor, “la acogida ha sido sorprendente. Nos están atendiendo súper bien”. Y explica cómo al llegar a Mairena del Alcor los recibieron con una misa.

Los dos peregrinos recorren las veredas de la campiña sevillana por las noches y relata hechos que, cuanto menos, pueden catalogarse de sorprendentes. “Cada vez que nos quedábamos sin agua en la cantimplora (en mitad de la noche), de la nada aparecía un guarda forestal o un tractorista y nos llenaban de su cantimplora”. 

¿Casualidad o providencia? Lo cierto es que para él y su hijo está resultando “una experiencia inolvidable”, que cuenta con un recorrido de 166 kilómetros, cuyos últimos seis recorrerán el sábado, desde Cabra al Picacho, para postrarse ante la Virgen milagrosa, María Santísima de la Sierra.

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