La Catedral acoge una celebración del Corpus histórica


Hubo Corpus y fue tan diferente y especial en la forma, que ya forma parte de la historia de una ciudad que, para comprenderla, hay que buscar el sustrato mismo de su fe

Corpus./Foto: Cabildo
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Corpus./Foto: Cabildo

El triunfo de la vida sobre la muerte. La victoria de la esperanza sobre el desaliento. La luz de la fe sobre la oscuridad. Todo esto y mucho más ha supuesto la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo que, desde el mediodía de este domingo, se ha celebrado en la Catedral de Córdoba.

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Corpus./Foto: Cabildo

Ha sido una ceremonia distinta del Corpus, no cabe duda. La portentosa custodia que realizara Enrique de Arfe no ha procesionado por las calles del entorno del templo mayor, pero la intensidad espiritual; el mensaje -siempre actual- de Cristo ha sido definitivo para ver la luz al final de una pandemia que, hace ahora tres meses, nos recluyó en nuestros hogares.

La solemnidad del Corpus ha comenzado con la celebración eucarística, presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández; y concelebrada por el Cabildo Catedral de Córdoba y el clero de la ciudad. Cumpliendo escrupulosamente con las medidas de seguridad sanitaria, la procesión claustral de la custodia se abría paso con Jesús Sacramentado por el interior de las naves catedralicias, para salir al Patio de los Naranjos, donde e sol saludaba a la ciudad, a su historia, su cultura y sus convicciones religiosas.

Hubo Corpus y fue tan diferente y especial en la forma, que ya forma parte de la historia de una ciudad que, para comprenderla, hay que buscar el sustrato mismo de su fe.