Un corazón que late desde hace casi ocho siglos


El día en el que la Mezquita-Catedral vuelva a abrir sus puertas será un síntoma de que la crisis del coronavirus habrá pasado

Orquesta y Coro de la Catedral. /Foto: Cabildo Catedral de Córdoba
Orquesta y Coro de la Catedral. /Foto: Cabildo Catedral de Córdoba

Un corazón en pleno funcionamiento es garantía de muchas cosas. Por una parte nos indica que el ente al que pertenece está vivo, pleno de facultades. Por otra, en el plano literario, nos informa de que cuenta con unos valores de los que carece, por ejemplo, una piedra. En estos días de confinamiento por el estado de alarma, el Cabildo Catedral de Córdoba nos está recordando a través de una campaña publicitaria que la Mezquita-Catedral es el corazón de la ciudad, que aún late con fuerza pese a tener sus puertas cerradas. Además, ese corazón que da vida no ha olvidado en estos duros días a quienes peor lo están pasando por la pandemia del coronavirus y ha destinado importantes cantidades de dinero a la adquisición de material sanitario, a colaborar con numerosos colectivos y, a modo de ejemplo, a no aplicar un ERTE a su plantilla de más de un centenar de trabajadores. El lema “Juntos somos más fuertes” lo dice todo.

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Jóvenes en la Catedral de Córdoba. /Foto: Cabildo Catedral

Esta actitud proactiva del Cabildo Catedral demostrada en estas últimas semanas a causa de la crisis social y económica del coronavirus no está justificada por el comportamiento del resto de la sociedad, en unos días en los que todo, desde la vida a la economía, está en peligro. El corazón del Cabildo siempre ha latido con fuerza para estar atento a las necesidades de quienes le rodean, y siempre consciente de la importancia de todo tipo que la Mezquita-Catedral tiene en la ciudad, donde no sólo es un referente histórico y artístico de rango internacional, sino también económico para la ciudad y para la provincia, como demuestran las conclusiones del equipo de Estudios y Análisis Económicos de la Universidad Loyola Andalucía, en las que se afirma que el impacto del monumento en la economía de la ciudad fue en 2017 de 406,5 millones de euros, lo que supone el 1,46 por ciento del PIB provincial y la generación de unos 780 puestos de trabajo.

Estas cifras convierten a la Mezquita-Catedral en la locomotora (ecológica, sin humo) de la economía local. Un síntoma de la recuperación tras la crisis del coronavirus será el día en el que vuelva a abrir sus puertas. Esto significará que no sólo volverá a recibir visitas, algo que no hace desde el 13 de marzo, sino que infinidad de negocios de todo tipo volverán a tener actividad.

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Entrega de la recaudación del III Torneo benéfico de fútbol base. /Foto: Cabildo

Esta situación actual no es novedosa en la dilatada historia del templo. A lo largo de los últimos ocho siglos se pueden encontrar infinidad de ejemplos que sería imposible resumir en unas líneas. Quien crea que ese beneficio económico y social que la Mezquita-Catedral irradia en su entorno es algo reciente debido al boom del turismo en el siglo XX debe saber que no es así. Desde la edad media ha mantenido instituciones de todo tipo de las que se ha beneficiado directamente la sociedad cordobesa.

En el plano docente, a modo de ejemplo, mantuvo entre otras instituciones una escolanía al servicio de la Catedral, cuyos niños se formaban no sólo en música. Fue una cantera de excelentes compositores y cantores que, a raíz de las desamortizaciones del siglo XIX que afectadon a todas las catedrales, se dejó notar con gravedad en la vida cultural de España durante esa centuria y en buena parte de la siguiente.

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El deán-presidente del Cabildo Catedral, Manuel Pérez Moya, acompañado por los organizadores del evento deportivo./Foto: LVC

El Cabildo Catedral, a lo largo de los siglos, ha formado parte del patronato de numerosas fundaciones que se encargaban de atender la salud corporal de los cordobeses. La ciudad de Córdoba estuvo plagada desde la edad media de numerosos hospitalitos que a principios del XVIII se fundieron en el hospital que se construyó con el legado del cardenal Pedro de Salazar, actual Facultad de Filosofía y Letras, y que durante mucho tiempo fue uno de los centros más avanzados en sanidad.

A través de las herencias, entre otras vías, el Cabildo fue propietario de diversos terrenos que durante siglos fueron el sustento de muchas familias dedicadas a los más diversos cultivos y que vieron cómo tras las desamortizaciones perdían drásticamente su forma de vida, que en muchos casos se había transmitido de generación en generación.

Se podría añadir el patronazgo ejercido en estos ocho siglos sobre pintores, escultores, arquitectos, orfebres, bordadores y músicos, entre otros artistas, que a lo largo de este tiempo han dejado obras de primer orden en la Mezquita-Catedral. Quizás sea éste el ejemplo más palpable, pero no es el único.

Orquesta y Coro de la Catedral. /Foto: Cabildo Catedral de Córdoba
Orquesta y Coro de la Catedral. /Foto: Cabildo Catedral de Córdoba

Estos efectos sociales y económicos no serían nada sin los espirituales. La razón de ser de toda Catedral es la de ser la cátedra del obispo, así como de ser el templo de referencia en el que el culto no se interrumpe ni en las condiciones más adversas. El mejor ejemplo lo tenemos en estos días, donde la misa diaria, por ejemplo, cuenta con un importante números de seguidores a través de las nuevas tecnologías en una retransmisión de alta calidad.

La enumeración de los beneficios ejercidos por el Cabildo Catedral en los cordobeses podría ser tan larga como los ocho siglos de su historia. Este breve ramillete de ejemplos es sólo una muestra de lo que se ha hecho y la mejor demostración de que esta institución está siempre presta a estar al lado de los cordobeses cuando se le necesita y en muchos casos, incluso, antes que las propias administraciones.