A pesar de todo, ha resucitado


La fe no se ve, pero se nota, quien vive con fe tiene temor pero no vive asustado, sufre pero no se desespera

 

(Manuel Montes Jiménez). Hemos vivido la Semana Santa más extraña de nuestra vida, encerrados en casa, tristes, asustados y casi abatidos. Hemos  sentido como un día es igual al anterior, trae el mismo desconsuelo,  cada día que amanece se enuncian las cifras de la pandemia en un desfile trágico, que no hace sino  aumentar el sopor o angustia. Se  anuncia una solución a medio o largo plazo que nos abate, si cabe, aún más.  El horizonte aparece ennegrecido por grandes nubarrones, sabemos que esta pandemia supone el colapso del sistema tal y como lo conocemos; si  en la sociedad que vivíamos no había ningún pilar,  si todo era relativo e inestable, esta pandemia lo ha agravado hasta el extremo, negros nubarrones tiñen de drama lo que vivíamos con lisérgica placidez, de este mal sueño despertaremos a una pesadilla.

Resucitado de Priego de Córdoba./Foto: Ana Gallego

No hay ningún fundamento sólido al que agarrarse, no hay ningún puerto seguro en el que cobijarse, como afirma Qohélet “vanidad de vanidades, y todo es vanidad”

En estos días hemos empatizado sobradamente con los discípulos, hemos sentido ese vacío, esa  impotencia, ese fracaso hasta casi  la desesperanza …. Solo nos queda la fe y su Palabra.

La fe es siempre un pilar, un apoyo, el suelo firme en que se construye nuestra vida… no es una ilusión,  la fe es el faro que guía el rumbo de la nave en esta singladura incierta, la luz que aparece en el oscuro horizonte y que nos ayuda a sortear los peligrosos riscos en medio de procelosas marejadas…. La fe no se ve, pero se nota, quien vive con fe tiene temor pero no vive asustado, sufre pero no se desespera, tropieza y hasta cae, pero busca fuerza para levantarse y seguir caminando, mira siempre al frente y no a su ombligo,  en su caminar ve compañeros o hermanos no rivales… La fe nos hace siempre mejores personas, no cabe creer en un Dios padre y poner la zancadilla al hermano, no cabe esperar  la misericordia de Dios y jugar sucio.  

 Siempre fue importante, pero la  fe es hoy más necesaria que nunca. Hoy vivimos en la sociedad de la mentira, nunca hubo más información,  más posibilidad de conocimiento y nunca estuvo tan mediatizado por oscuros intereses, nunca fue tan manipulada la información, tan disfrazada o travestida en función de espurios intereses, en tiempos pasados la verdad era ocultada, pero jamás como ahora fue mancillada y puesta al servicio de ideologías opresoras…

Los que vivimos nuestra fe en el seno de una cofradía, los que siguiendo el ritmo de la naturaleza y del año litúrgico, la alimentamos con fuerza en la Cuaresma como camino de preparación para vivir con intensidad la  Semana  Santa y que florezca y fructifique en Pascua,  este año hemos vivido un cúmulo de sensaciones extrañas, que quizá  nos hayan provocado un cierto colapso interno y ensimismados en nuestra tristeza hayamos dejado pasar esta oportunidad, esta novedosa y frágil cuaresma ha eclosionado en la Semana Santa que no fue, en la Semana Santa de los balcones, sin túnicas, sin marchas, sin inciensos ni tambores, sin sacramentos ni cultos, la más difícil de vivir, la que si te descuidas se te escapa entre los dedos, pero que -quiera Dios que haya sido así- ha sido la más íntima, la más profunda, la que marcará a fuego y a fuego quedará marcada.

Permíteme  una postrera reflexión, si no has podido vivir la Semana Santa porque te ha faltado tu cofradía, tu estación de penitencia, la túnica penitencial y el verdugo de las promesas, si se te ha pasado entre torturados suspiros o lamentos de  recuerdos, si no ha habido semana santa, no lo dudes…. Cristo ha resucitado como había anunciado, ha sido fiel a su Palabra, ha cumplido su promesa y ha derrotado a la muerte. Ha roto todas las cadenas, ha abierto todos los cerrojos, lo que estaba perdido ha sido recuperado, lo que estaba infecto ha sido sanado…..ya no hay dolor, ni sufrimiento, ni muerte. Hay motivos para la esperanza, la victoria de Cristo es garantía y anticipo de la nuestra….. Sal al balcón, aplaude a los sanitarios, a los que luchan, se aliento de los que sufren,  la luz de los que han muerto en soledad, el hombro presto a consolar a los que lloran solos, la mano que acaricia y bendice a quien lo necesita….grita a los cuatro vientos que  la vida tiene sentido, que el mundo tiene salvación porque Cristo ha resucitado.

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