“Señor, tú sigues estando en la cabecera de cada enfermo”


La iglesia de Santa María del Soterraño de Aguilar de la Frontera ha sido el escenario donde, este Viernes de Dolores, ha impartido la bendición a su pueblo la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno

Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar./Foto: Luis A. Navarro Señor
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar./Foto: Luis A. Navarro
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar./Foto: Luis A. Navarro Señor
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Aguilar./Foto: Luis A. Navarro

El interior de la parroquia de Santa María del Soterraño de Aguilar de la Frontera ha sido el escenario donde, este Viernes de Dolores, ha impartido la bendición a su pueblo la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Ha sido una celebración anómala, distinta a causa del confinamiento que sufre la población por el coronavirus. De hecho, ante la imagen del Señor de Aguilar solo han estado el párroco, Pablo Lora, y el vicario Fernando Luján.

Lora ha dirigido una emotiva plegaria al Señor en la que ha señalado que “nos acercamos a Jesús con las preguntas de muchos, dónde está el Señor. Parece que está escondido ¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo te vas a manifestar? ¿Cuándo vas a hacer Epifanía, manifestación gloriosa, ante esta pandemia?” Esto para subrayar que “es que, Señor, tú nos sigues diciendo y nos recuerdas en esta noche, que tú sigues estando en la cabecera de cada enfermo; en la cabecera de la cama de cada hospital, de cada residencia de ancianos, de cada hogar. En el sanitario, en el médico, en el enfermero que da la vida, muchas veces hasta la muerte, para encontrar salud en nuestros hermanos”.

Las palabras del sacerdote han seguido mostrando esa emotividad al resaltar que “tú, Señor, sigues estando en la Policía, en el militar, en el cuerpo de la Guardia Civil, que velan para que todo siga bien. tú, Señor, sigues estando, mientras ellos se la juegan hasta el límite. Pero tú, Señor, sigues estando en cada supermercado, en cada farmacia, en cada panadería, al pie del cañón… Tú sigues estando, Señor, en todas esas muestras de amor, de responsabilidad, en todos trabajos ocultos, pequeños. En los voluntarios de Cáritas, en las personas que fabrican mascarillas, en los donativos de tantas personas para conseguir material sanitario. Y vemos esas palabras tuyas, amaos como yo os he amado”.

Ante ello, “aquí estamos, aquí nos tienes, de una manera distinta, pero con el corazón. Porque queremos invocar tu bendición. Escucha Señor la súplica de tu pueblo. En el peligro invoqué al Señor y él me escuchó, dice la Escritura”.

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