Guadalupe y Levante ya dan oxígeno a la Soledad

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La cofradía ha visto llegar un centenar de hermanos tras su decisión de mudarse y espera crecer más cuando llegue la Virgen a su nuevo barrio, como ocurrió en su día a la Estrella y la Cena

La Virgen en su Soledad, que dejará de ser de Santiago. / Foto: LVC
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María Santísima en su Soledad./Foto: Luis A. Navarro

Está comprobado, aunque existan excepciones, que residir en un barrio sin hermandades cerca o tener detrás el soporte de un colegio ayuda a crecer a las cofradías. La Soledad, hasta dentro de poco, apellidada ‘de Santiago’ va a contar con esas dos ventajas cuando se traslade a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe que regentan los padres franciscanos con un colegio asociado y en una zona de Levante en la que no hay corporaciones de Semana Santa, por lo que será esta hermandad la única que la represente y tengan cerca sus vecinos.

Los efectos de decidir cambiar a la citada iglesia ya se están notando en la hermandad del Viernes Santo, que desde que aprobó en Cabildo en enero irse a otra sede ha visto pasar su número de hermanos de casi 300 a prácticamente 400. Así lo confirma a La Voz de Córdoba su hermano mayor, Francisco López, quien indica que estas nuevas incorporaciones proceden del entorno de la parroquia en la que residirá la cofradía próximamente y del colegio anexo.

Son vecinos del barrio y profesores, alumnos y familias enteras de Franciscanos quienes han llegado a la hermandad. Hasta que comenzó la crisis del coronavirus, raro era el día que no entraba en Secretaría una solicitud nueva de ingreso, con lo que parece que la Soledad está logrando ya el objetivo que se marcaba, que era abandonar una etapa en la que se estaban dando de baja los hermanos y comenzar a crecer.

Además, las previsiones son que las nuevas altas de miembros de la Soledad aumenten aún más cuando la Virgen que tallara Luis Álvarez Duarte se encuentre en su nuevo templo, en el que la hermandad quiere abrir una puerta lateral para comenzar ya desde 2021 su estación de penitencia. La cofradía espera presentar el proyecto del arquitecto cuando la situación se normalice en la Gerencia de Urbanismo para solicitar los permisos de obras con la aprobación que ya tienen de los franciscanos.

Se repite así en la Soledad un patrón que ya se dio en otras hermandades que buscaron barrios sin procesiones tras pasar por una parroquia en la que no crecían, como la Estrella, que fue la primera en abrir camino yéndose a la Huerta de la Reina desde la Trinidad y, también dejando esta céntrica parroquia germen de varias cofradías, la Sagrada Cena que optó por Poniente.

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Virgen de la Estrella./Foto: Luis A. Navarro

Manuel Luque, hermano fundador de la Estrella y miembro de junta de gobierno hasta finales de la década de los 90 cuenta la experiencia de su hermandad. “Vimos que allí -en la Trinidad- la cofradía que estaba afianzada en la feligresía era el Via Crucis y la Santa Faz arrancaba más que nosotros”, por lo que pronto buscaron otra zona en la que expandirse. Manuel Luque explica que “queríamos un barrio porque es donde vive la gente, en el Centro hay menos feligresía y en los barrios antiguos ya estaban las devociones hechas”.

De esta forma ellos vieron que hermandades como la Merced o el Descendimiento tenían proyección en sus zonas así que se movieron para irse a Cañero, las Margaritas o Valdeolleros, en cuyas parroquias la Estrella encontró el rechazo, pero le respondieron afirmativamente en San Fernando.

Antes de trasladar allí a la Virgen, los miembros de la hermandad estuvieron integrándose en la vida parroquial y ya consiguieron nuevos hermanos. De los 100 que tenían en la Trinidad pasaron a unos 400 más en el transcurso que fue de la bendición de su titular a finales de 1986 a semanas después de llegar a la Huerta de la Reina en diciembre de 1987. La mayoría de nuevos miembros eran del lugar al que se mudaban y que ya veían a la Virgen de la Estrella cerca de sus casas.

De esta forma, el traslado fue un empujón muy grande para esta cofradía que también creció de nuevo de manera importante con la primera salida en procesión del Señor de la Redención en 1997. Actualmente se acerca a los 1.400 cofrades y entre un 50 y un 60 por ciento son de la Huerta de la Reina y zonas cercanas, señala Manuel Luque.

Un caso similar es el de la Sagrada Cena. Pedro Rojas era su hermano mayor cuando en el año 2000 dejó la Trinidad para ir a Beato Álvaro de Córdoba. Cuenta este hombre que recibió muchas críticas por irse a un barrio sin tradición cofrade y poco conocido pero que la medida era necesaria porque en la Trinidad estaban perdiendo hermanos, como le ha ocurrido también estos últimos años a la Soledad, y porque era imposible salir de la parroquia con el paso de misterio.

Entonces la hermandad rozaba los 300 hermanos y no salían más de 150 nazarenos el Jueves Santo. Pedro Rojas habla del “gran hándicap” que les suponía la Santa Faz “que había hecho una labor impresionante en colegios de la Trinidad” y el Vía Crucis. “Estábamos ahí en medio y para nosotros era un gravísimo problema, era irnos o acabar con la hermandad”, continúa contando Rojas.

Por eso “nos liamos la manta a la cabeza”, señala, y decidieron buscar otro templo. A punto estuvieron de marcharse a Nuestra Señora de la Consolación, con permiso ya del Obispado, pero en el último momento optaron por Beato Álvaro de Córdoba.

En los dos primeros años allí la hermandad pasó de 300 a 700 hermanos y aumentó el cortejo de nazarenos considerablemente. Ahora mismo cuenta con 1.100 miembros de los que un 70 por ciento vive en Poniente, lo que da idea de la importancia para la cofradía de radicar en un barrio relativamente nuevo y sin otras corporaciones cerca que le disputen hermanos.

Capilla de la Sagrada Cena en la parroquia de Beato Álvaro de Córdoba./Foto: Paco Román

La situación es muy distinta a la que se da en zonas como Trinitarios-San Lorenzo, donde existen siete cofradías muy cerca unas de otras. Allí, lo que se demuestra es que los colegios son importantes. Se ve en hermandades como el Cristo de Gracia, cuyo hermano mayor, Ricardo Rojas, reconoce que tener el colegio de Trinitarios detrás en un apoyo. Esta cofradía cuenta con 900 hermanos y 350 nazarenos.

Pero aún es más evidente la fuerza del centro educativo asociado a la hermandad en el Prendimiento, la que más nazarenos tiene de la zona. En este caso son 1.000 hermanos y 400 nazarenos, de los que una “gran mayoría” es gente joven de Salesianos y antiguos alumnos de aquí, como indica el hermano mayor de la cofradía del Martes Santo, Juan Manuel Baena.

Así, queda patente que los barrios, o ciertos barrios, y los colegios son un auténtico pulmón para que respiren y vivan las hermandades cordobesas y quizá serían solución para otras que no crecen en sus respectivas parroquias del Casco Histórico en las que comparten sede con más hermandades.

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