Calumnia, que algo queda


El silencio, si no es asentir, es consentir; y hay comentarios ante los que no se puede permanecer callado

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Cristo de los Parrilla./Foto: Paco Rueda
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Cristo de los Parrilla./Foto: Paco Rueda

(Manuel Montes Jiménez). Al atardecer del primer domingo de cuaresma, desde hace ya unos cuantos años se celebra en Priego un acto devocional con una fuerte carga emotiva, el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías, en el que se meditan las estaciones del Vía Crucis en un corto y bellísimo recorrido por el entorno de la Parroquia, el barrio de la Villa y el balcón del Adarve con su majestuosa puesta de sol, llevando en sencilla procesión el imponente Cristo de los Parrilla, una magnífica talla nacida, muy probablemente, de las manos y la gubia de Alonso de Mena.

Castillo de Priego./Foto: Paco Rueda

Este año se daba, además, la circunstancia de la reciente llegada de su restauración en Sevilla en el taller de Rocío Sáez. 

Castillo de Priego./Foto: Paco Rueda

Meteorológicamente, la tarde estaba complicada. Hacía un fuerte viento, con una gran humedad y amenaza  inminente de lluvia, por lo que con acertadísimo criterio, se decide rezar el Vía Crucis en el interior del templo, sin mover al majestuoso crucificado que permaneció a los pies del altar mayor.

Castillo de Priego./Foto: Paco Rueda

Hasta aquí todo perfecto. No tenía pensado escribir crónica alguna, pues entendía que no había noticia, pero está visto que en las redes sociales hay a quien le interesa generar confusión, desinformar, abrir debates capciosos, generar polémica y crear dudas. No suelo entrar al trapo y contestar en las redes por aquello de “no alimentar al trol”, pero el silencio, a veces, si no es asentir es consentir y hay ciertos comentarios que no se pueden permitir, que hay que desmentir y clarificar porque lo que es evidente no se debe ensuciar con la sospecha, la calumnia y las medias verdades,  que son las mayores mentiras.

No es honesto afirmar “a la imagen la quitan del medio y ni se sabe a quién se lo llevan a restaurar ni a qué va a ser sometida la imagen” cuando la restauración era conocida por toda la feligresía, contaba con el pertinente estudio previo, con la preceptiva autorización del obispado y el visto bueno de la Delegación de Cultura. 

Cristo de los Parrilla./Foto: Paco Rueda

En otro comentario se afirma sin pudor alguno que esa imagen “está llena de polvo en la parroquia siempre” y es una barbaridad, una imprudencia y hasta una provocación decir que “para que lo tengan allí lleno de polvo, prefiero desamortización y a un museo” y otra sarta de mentiras con artera y siniestra intención como que ”el retablo mayor de la iglesia en que está, a cachos se cae, y así todo en Priego de Córdoba”.

Comentarios así o nacen de una profunda ignorancia cuya cura es el estudio o de una aviesa intención, lo cual tiene peor solución, pero se contestan por sí solos, pues basta un simple paseo para constatar que ni la Parroquia de la Asunción ni el pueblo de Priego descuidan su patrimonio histórico y artístico, sino todo lo contrario, lo cuidan con dedicación y esmero, lo valoran y lo miman. Y a los datos nos remitimos; recientemente se ha restaurado este Cristo junto a una magnífica imagen de S. Pedro, hace unos meses fue restaurada  la portada de Santa Ana,  y continuamente  se revisa y se repasan los desperfectos que van surgiendo, que es mucho en un edificio con cinco siglos de historia. 

Cristo de los Parrilla./Foto: Paco Rueda

Decir que Priego está abandonado y que descuida su patrimonio es capcioso y absolutamente falso, cuando es un pueblo volcado con el turismo cultural y monumental, en el que se está poniendo en valor su castillo medieval, se está interviniendo en la monumental fuente del Rey, en el paseo de Colombia, la fuente de los leones de la plaza de Santa Ana y un largo y caro etcétera.

En fin siga usted en su ignorancia o su maldad difamando o de un paseo por Priego, abra los ojos y descubra la realidad. Y, si es de fuera, pague su correspondiente entrada, con lo que contribuirá a su mantenimiento, cuidado y restauración.

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