Las condecoraciones cofrades


La primera medalla de la hermandad de la Pasión se le entregó al periodista José Luis Sánchez Garrido

Entrega de la medalla a Fernando Fernández de Córdova. pasión
Entrega de la medalla a Fernando Fernández de Córdova. /Foto: LVC

La vocación de servicio, libre y desinteresado, que se constituye en el pilar del éxito de las hermandades tuvo en el siglo XX el surgimiento de los denominados reconocimientos cofrades que se articularon a través de distintas vías, aunque fracturaran el humilde anonimato que debe ser requisito fundamental para ser miembro de estas corporaciones. Desde hermano de honor a medalla de oro pasando por otros muchos, hasta el nombramiento de Cofrade Ejemplar, que mantiene la Agrupación de Cofradías.

Entrega de la medalla a José Luis Sánchez Garrido. pasión
Entrega de la medalla a José Luis Sánchez Garrido. /Foto: LVC

Pero en la década de los 40 del pasado siglo tuvo la hermandad de la Pasión la iniciativa de crear una medalla de plata para reconocer los méritos cofrades de personas que no necesariamente tuvieran que pertenecer a esta corporación de San Basilio.

En 1941 se le entregó esta medalla de plata, con toda justicia, al periodista José Luis Sánchez Garrido, quien durante los años en los que la segunda república vetó la presencia de las procesiones en la calle él, desde las páginas de la prensa local animó a las hermandades a perseverar en sus fines fundacionales.

Tras esta primera medalla vinieron anualmente otras más, y todas ellas con la finalidad de destacar el trabajo en pro de las hermandades. Esto ocurrió en 1944 con el director de EAJ-24 Radio Córdoba, Federico Algarra, quien siendo murciano de nacimiento no tenía un especial vínculo con las cofradías cordobesas, pero no sólo tenía siempre abiertos los micrófonos de la emisora para todo aquello que demandaran las hermandades, sino que también colaboró activamente con la cesión de sus estudios para que allí se reunieran los hermanos mayores y fundaran la Agrupación de Cofradías, entre otras cosas.

El protocolo seguido para la imposición de esta medalla era prácticamente el mismo y apenas tenía variación de un año a otro. El día escogido coincidía con la Fiesta de Regla de la cofradía, por lo que la solemnidad ya estaba de por sí asegurada. A esto se sumaba la presencia de un buen puñado de autoridades locales y eclesiásticas, según la influencia del premiado, que daban el lustre necesario. Al término de la ceremonia, la hermandad de la Pasión ofrecía un almuerzo a los niños pobres del barrio.

Entrega de la medalla a Fernando Fernández de Córdova. pasión
Entrega de la medalla a Fernando Fernández de Córdova. /Foto: LVC

El 18 de marzo de 1945 se entregaba la siguiente condecoración, precisamente, al primer presidente de la Agrupación de Cofradías, Fernando Fernández de Córdova, en el transcurso de una ceremonia presidida, al igual que las anteriores, por el canónigo Mariano Ruiz-Calero, encargado de esta iglesia auxiliar de la parroquia del Sagrario. 

En 1946 se le concedió al abogado Rafael Mir de las Heras, hermano mayor de la cofradía de “Nuestro Padre Jesús ante Pilato”, como se denominaba en aquel momento la que actualmente es conocida como de la Sentencia. Tres años más tarde le correspondió a Pedro Moya Cerezuela, hermano mayor de la Expiración y en 1950 el galardonado fue Enrique Luque Ruiz, hermano mayor de la Buena Muerte. En esta década también la recibieron Antonio Bejarano Nieto (Rescatado), Antonio Peralbo (Huerto), Amador Naz (Angustias), José Barrena (presidente de la Agrupación) y Manuel Salinas (Descendimiento), entre otros.

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